De cruces y orines
Se dice en los mentideros que para disuadir a los viandantes de que orinaran en sus puertas, los vecinos colocaban cruces y hornacinas en los portones y zaguanes, algo que no impidió a Don Francisco de Quevedo continuar su costumbre en uno de los portales. Tras visitar el lugar, a la mañana siguiente se encontró junto a la cruz un cartel que decía: “Donde se ponen cruces no se mea” a lo que el ingenio replicó “Donde se mea no se ponen cruces”.
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como anécdota, Alfonso Mateo Sagasta, pone en boca de su protagonista Isidoro de Montemayor estas mismas palabras como obra suya, en el libro Ladrones de Tinta.
Vaya panda de vandalos y borrachos estaban hechos…Y dicen de la juventud de ahora …jejejejeje
Por aquella época Madrid era la capital europea más sucia de todas…y con méritos, no habia alcantarillado, y todo iba por la ventana precedido con el tipico “Agua va”…