Frases populares – Con la iglesia hemos topado

Con la iglesia hemos topado

forges20050420 Frases populares   Con la iglesia hemos topadoEsta sentencia parece obtenerse de la obra de Miguel de Cervantes, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, en su Parte segunda Capitulo 9, cuando Don Quijote y Sancho Panza se adentran de noche en El Toboso en busca del palacio de Dulcinea:

Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
- Con la iglesia hemos dado, Sancho.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Vol. II, Cap 9

El verdadero significado de la frase de Cervantes es lo que aparece escrito, indicando únicamente que en lugar de encontrar el palacio de Dulcinea habían dado con la iglesia del pueblo, pero sin ningún otro segundo significado.

A pesar de eso, la frase adquirió otras connotaciones al cambiar el verbo dar por topar, aludiendo al poder omnímodo de la Iglesia en el siglo XVI y XVII y por extensión, en la actualidad a cualquier autoridad que se interpone en los intereses de la persona que lo pronuncia.

Grandes Duelos del Cine – Los Tres Mosqueteros de Gene Kelly

0 Grandes Duelos del Cine   Los Tres Mosqueteros de Gene Kelly

Duelo de la película de Los Tres Mosqueteros interpretada por Gene Kelly como D’Artagnan en 1948. Un duelo divertido, donde el protagonista lucha contra el capitán de la guardia de Jussac con gran habilidad, sentido del humor y acrobacias en un duelo magnificamente coreografiado.

Vuelve Estudio 1 con “La Viuda Valenciana”

Los más veteranos recordarán este programa mítico de TVE que comenzó a emitirse en 1965 durante dos décadas y cuyo fin era retransmitir por televisión una obra de teatro. Ahora en el tiempo de la Alta Definición, y con el propósito de llevar el teatro a un nuevo lenguaje audiovisual del siglo XXI, el programa volverá a emitirse en antena a partir de esta noche, con el estreno de la comedia de Lope de Vega, “La viuda valenciana”.  

La obra está dirigida por Carlos Sedes, quien ya se ha puesto a la cabeza de otras producciones propias de la cadena, con guión adaptado de Emilio Hernández. En el reparto Aitana Sánchez –Gijón en el papel protagonista junto con Fran Perea, Jorge Roelas, Marías Isasi y Jose Antonio Sayagües.

La obra cuenta la historia de Leonarda  (Aitana Sánchez –Gijón), una viuda valenciana, joven y bellísima que mantiene el propósito de decidir su propio destino a pesar de su nueva posición social. Su deseo es decidir cómo y con quien desea mantener amoríos y para ello urde una trama para conquistar a Camilo (Fran Perea), un joven del cual se ha enamorado, de manera que pueda satisfacer su deseo pero guardando a la vez las apariencias que su época le imponen. Para ello recurrirá a su criado Urbán (Jorge Roelas), para proponer a Camilo una cita a ciegas, desconociendo la identidad de la mujer a la que verá gracias a las máscaras, que  con la celebración de la boda de Felipe III han invadido la ciudad.

La obra tiene una gran dosis de modernidad en su argumento, propio de la libertad de pensamiento de las mujeres en la obra de Lope, y a su vez se encuentra ambientada en las mascaradas alegres que Valencia ofreció al rey, lo que le da un tono festivo a la par que intrigante, todo rodado con un verso adaptado y cierto toque vanguardista.

viudavalenciana Vuelve Estudio 1 con La Viuda Valenciana

Estudio 1 vuelve a TVE hoy día 28 de Diciembre a las 22:00 horas en La2 con “La Viuda Valenciana” de Lope de Vega; tras la obra un “como se hizo” sobre el rodaje.

Editado: aqui el enlace de RTVE a la carta con la obra íntegra.

El timo de la capa

Se dice en los mentideros que sucedió el 19 de julio de 1646 un caso de timo bastante perspicaz en la villa de Madrid, o así lo  denunció un sastre en cuya tienda apareció de mañana un joven con el encargo de tomar medidas a unos pajes de la casona en la que servía. Acompañado por el joven, el sastre acudió a la casa, donde efectivamente les esperaban dos jóvenes de la misma. El sastre inicia su labor y comienza a tomar medidas, cuando el joven que acudió a su tienda le pide intercambiar sus capas, ya que debe hacer un recado y no quiere que lo reconozcan. El sastre viendo que la capa del joven era aún mejor que la suya propia, no tuvo inconveniente. Lo que no se imaginaba el sastre es que el joven iría a su propia tienda, allí el pícaro le dijo a la mujer del sastre que su marido estaba en un apuro y que necesitaba 400 reales, y como prueba le enseñó la capa que la mujer reconoció como de su marido. Sin más, el pícaro obtuvo el dinero y regresó devolviendo diligente la capa al sastre, desconocedor de lo que sucedía. Cuando después del trabajo regresó a su casa, descubrió el engaño, pero ya fue tarde pues al regresar el pícaro se había esfumado y en la casona nadie lo conocía.

Navidad, 400 años de tradiciones.

La Navidad en el siglo de oro era un gran acontecimiento dentro de la cantidad de festividades religiosas que había a lo largo del año. Entonces, como ahora, estas fechas se llenaban de actos y tradiciones más o menos simbólicas que se han ido conservando a lo largo del tiempo, desde la comida, la música a la decoración. Esto es un retazo de aquellas tradiciones que en la actualidad aún conservamos.

El 25 de diciembre se conmemoraba el nacimiento del hijo de Dios y era fecha festiva de alto rango. Los festejos eran fundamentalmente religiosos, centrándose en los actos litúrgicos como la misa, ahora llamada del Gallo, celebrada a la hora en que dicho animal anunciaba el día del nacimiento de Jesús. Durante estas misas era costumbre acompañar a las oraciones con representaciones o danzas religiosas, de esta manera los niños de los coros catedralicios, como el de Toledo, eran vestidos de ángeles y danzaban mientras cantaban villancicos. Las autoridades eclesiásticas usaban este tipo de cánticos y de música en lengua vernácula como medio evangelizador en los oficios religiosos.

Estas canciones eran originarias del siglo XV, como canciones populares o de la villa que fueron desarrollándose y pasaron de tratar temas de la sociedad de su época, a adquirir un carácter más religioso. En el siglo XVI los villancicos solían ser o polifónicos o a una sola voz siendo acompañados por la vihuela o por la guitarra más adelante. El villancico cobró tanta popularidad es este siglo que se ampliaron las composiciones para adaptarse a otras festividades religiosas. En el siglo XVII el género se complejiza añadiendo polifonías, llegando hasta 8 distribuidas en dos coros situados en distintas partes de la iglesia y acompañadas de arpa, órgano y violón, mientras los estribillos se hacen más largos y complicados.

Pero no solo el siglo de oro nos ha legado el concepto de villancico actual, sino que otras muchas costumbres se han originado o reforzado en aquella época. Una de ellas, es la del alumbrado navideño. Ya en 1629 quedó recogido en el Consistorio de Toledo una solicitud que abogaba por la iluminación en las calles con motivo de tal señalada fecha, que aún se conserva en el Archivo Municipal de Toledo. En ella se puede leer: «La noche de Navidad, ansí por la solemnidad de la fiesta como por la mucha gente que anda derramada por la Ciudad, se ha juzgado por muy combeniente y de mucha gloria de nuestro Señor, se ençiendan luçes en las ventanas, especialmente en las calles mas principales, que demás de ser demostraçión de alegría por el nacimiento de el Príncipe de el çielo, se evitaran muchos imcombenientes que suele aber aquella noche y las personas que ban a las Iglesias, a maitines, irán con más comodidad y seguridad».

La navidad como evento religioso está dotada, ahora y aún más entonces, de cierto significado que ha incentivado la vinculación de símbolos y actos que conmemoran el nacimiento de Dios. Sin embargo debido a la divergencia de pensamiento entre el catolicismo y el protestantismo, estos símbolos son diferentes y a menudo contradictorios, llegando sendos tipos de celebración mezclados hasta nosotros.

belencarboneras Navidad, 400 años de tradiciones.Por un lado, la representación católica de la navidad se veía reflejada en el Belén. El origen de esta figuración data del siglo XIII a manos de San Francisco de Asís. En España fue introducido en el siglo XV por la orden franciscana, y su utilización se extendió a un uso particular en el siglo XVII. Aún puede apreciarse estas pequeñas joyas barrocas expuestas en estas fechas por las iglesias madrileñas, entre ellas destacan  destaca el Belén de Coral del Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, del siglo XVI cuyas figuras están todas realizadas en coral, plata y bronce. También es preciso nombrar el Belén Quinteño de la Iglesia de las Carboneras, en el cual podemos apreciar como eran los belenes barrocos antes de la influencia napolitana, pues es expuesto desde 1604. Según el testamento de Lope de Vega, el poeta poseería un belén parecido que montaba en su casa. La peculiaridad de éste es la presencia de dos figuras típicas que desaparecerían de los belenes un siglo más tarde y que no se han vuelto a recuperar: un jinete que porta la estrella de los reyes y un heraldo que toca la trompeta anunciando la llegada del Mesías.

Por otra parte, la rama protestante rechazaban las imágenes figurativas, por lo que adoptaron el árbol como imagen del nacimiento del redentor. Parece ser que el árbol de navidad como tal tiene su origen en las zonas nórdicas, reconociéndose su utilización para esta función concreta a comienzos del siglo XVII en Alemania, con la influencia de los suecos en toda la zona germana con la Guerra de los Treinta Años. Éste sería decorado al principio con manzanas, para luego adquirir mayor colorido y presencia en los festejos navideños del norte de Europa.

Dentro de la simbología navideña no nos podemos olvidar del famoso Papá Noel. La versión americana de este personaje proviene del Sinter Klaas de Holanda y su aparición data del siglo XVII en Nueva York. Esto no es de extrañar dado que los holandeses establecieron colonias en America del Norte a partir de 1613. Nueva Holanda se extendía 300 km a lo largo del río Hudson, fundando en 1614 un fuerte en la parte superior del río al que llamaron Orange, y una ciudad llamada Nueva Amsterdam en una isla frente a la desembocadura. Esta colonia pasó a manos inglesas en 1664 cambiando su nombre, el fuerte pasó a llamarse Albany y la ciudad Nueva York de hay la aceptación de este personaje holandés en las propias historias navideñas americanas.

En cuanto a las comidas, la tradición más popular es la de los turrones. Este dulce de origen musulmán, comenzó a frecuentar su consumo a estas fechas en el siglo XVI, pues ya aparecen referencias en 1541 en una de las obras de Lope de Rueda. También en 1582 donde parece ser que el ayuntamiento de Alicante pagaba parte de sus dineros por Navidad con este dulce, a modo de “cesta navideña”. También su uso se recoge en 1584 por el jefe de cocinas de Felipe II, Francisco Martínez Montiño en su libro “Conduchos de Navidad”. Su elaboración se centralizaba en Jijona y en la ciudad de Alicante, pero bajo el reinado de Carlos II, un pleito impuesto por el gremio de pasteleros de Valencia pretendió supeditar a los confiteros alicantinos a sus estatutos lo que produjo que se redujera considerablemente su elaboración en Alicante, centrándose mayoritariamente en Jijona. El turrón que se elaboraba era parecido al turrón duro de ahora, ya que se mezclaba miel con almendras.

El día 6 de Enero se festejaba la Epifanía que tiempo después fue asimilada como el Día de los Reyes Magos, personajes tradicionales de los relatos bíblicos. De la misma manera el roscón formaba ya parte de la repostería desde muchos siglos atrás. Como dato curioso, en 1601 los abogados de Londres encargaron a William Shakespeare una obra de teatro, titulada Noche de Reyes, lo que demuestra el arraigo de esta festividad.

Así pues, a pesar de 400 años que nos separan, ciertas costumbres parecen permanecer y evolucionar con el ser humano.

¡Feliz Navidad!

Villancico

Vengan todos los Poetas,
y prisa se den, alarguen el paso;
que hoy el campo de Belén
será su monte Parnaso.
Ningún ingenio se escusa,
donde es María la Musa
y el llanto de un Inocente
es de Elicona la fuente.
Pues haga lugar, lugar, la gente,
que viene, que llega,
que entra el Amor,
un ciego, que de repente
ninguno dice mejor.
Hagan lugar, que quiere el Amor glosar
al Niño, fragante rosa,
y ha de acabar cada glosa
en un romance vulgar.
Hagan lugar.

Villancico publicado en la Catedral de Huesca, año 1661

7th Sea CCG – Cartas coleccionables

7thseaccg 7th Sea CCG   Cartas coleccionables

7th sea CCG fue el juego de cartas coleccionables basado en el juego de rol de Swashbuckling Adventures, adaptación a sistema D20 del conocido juego 7º Mar editado por Alderac Entertainment Group (AEG)

En el juego de cartas, los jugadores adoptan el papel de un capitán pirata a bordo de un navío presto a surcar los siete mares en busca de aventuras y tesoros; adaptando la esencia del juego al sistema de cartas. Su trama y el desarrollo de los torneos oficiales influyeron en la línea histórica de los sucesos del juego de rol.

La base del juego se sustenta en los 6 tipos de cartas: tripulaciones, aventuras, objetos, cánticos, buques y mares. La tripulación hace las veces de criaturas y de recursos, proporcionado bonus al combate y a la adquisición de objetos, sin duda una parte importante del juego se basa en rodearse de una buena tripulación. Las aventuras son los sucesos que afectan al buque y a su tripulación, son cartas con un solo uso de efecto inmediato que guardan una recompensa para el que consiga realizar la aventura satisfactoriamente. Los objetos son cartas asociables tanto a tripulaciones como a los barcos e incluso a los mares, influyendo de una u otra manera en su funcionamiento; algunos son elementos, otros aliados que influyen de diferente manera en el juego.

Los cánticos fueron introducidos más tarde, a lo largo de las distintas expansiones, lo que produjo un cambio global en el mundo de Théah en forma de leyendas populares sobre los aventureros del mar. Los efectos de estas cartas son permanentes, pudiendo llegar a afectar a todos los jugadores, pudiéndose jugar únicamente uno en la mesa, descartando el anterior y sustituyéndolo. Las naves son cartas especiales que comienzan al lado de su capitán, sus características indicarán que número de tripulantes puede albergar, así como su maniobrabilidad.

Por último los mares, cartas incluidas en cada caja y ordenados de manera específica, no poseen habilidades sino que forman el espacio de juego donde se reúnen los buques y se desarrollan las jugadas. La ausencia de los otros dos mares estaba justificada por la propia geografía de Théah, donde el mar oriental está rodeado por un muro de llamas y el 7º mar no es más que una leyenda marinera.

El juego comienza con la elección de un capitán y una facción, después se escoge un buque y 60 cartas como mínimo, contando la nave y el capitán, siempre que no se exceda de 3 las copias de una misma carta en el mazo. El juego se establece en 3 fases, comenzando por reclutar a la tripulación en función de los recursos del capitán escogido. La primera fase determina que jugador va primero, la segunda es donde se desarrollan las acciones y en la tercera se reponen los recursos. La victoria se obtiene de dos maneras, o hundiendo los buques de los participantes o controlando sus respectivos mares.

El juego tuvo numerosas expansiones, en el mazo principal (No Quarter) que tuvo hasta 2 revisiones (Broadsides y Iron Shadow) se adjuntaban 6 facciones de juego, agregándose más en las diversas cajas que salieron a la venta. En total fueron 7 las expansiones (Strange Vistas, Shifting Tides, Scarlet Seas, Fate’s Debt, Reaper’s Fee, Horizon’s Edge y Syrneth Secret) a parte una expansión específica del Navío negro llamada Black Stails y lo que sería el final del juego, Parting Shot lanzado a través de internet con el fin de cerrar la historia de las diferentes facciones del juego.

Más información en Wikipedia.

Date Maru, el galeón japones

sanjuanbautista Date Maru, el galeón japonesHace tiempo conté la historia de un viaje emprendido por un grupo de japoneses que visitaron la corte de Felipe III en 1613 (parte 1 y parte 2). Dicho viaje no hubiera sido posible si los emprendedores aventureros no hubieran construido uno de los primeros barcos de guerra realizados al estilo occidental construidos en Japón; este espléndido navío fue el San Juan Bautista o Date Maru, como lo llamaron los nipones.

La realización de semejante proyecto la llevó a cabo en 1613  Date Masamune, el Daimyo de Sendai, al norte de Japón, en el puerto de Tsuki-no-ura. El proyecto había sido aprobado por el Bakufu, el Shogun del gobierno en Edo. La misión de este buque sería recorrer el Pacífico y permitir la expedición de un grupo de 180 de sus hombres, encabezada por Hasekura Tsunenaga, para recorrer Europa con fines diplomáticos. Para ello Date sabía que ninguno de los anteriores buques que poseía con diseño occidental, mucho más pequeños (de 120 y 80 toneladas) construidos para él por el piloto William Adams serviría para tal fin, por ello escogió las trazas de un galeón español para este nuevo “buque bárbaro” o Nanban-Sen.

Para su ejecución, recurrió a dos españoles, el fraile Luis Sotelo y el capitán Sebastián Vizcaíno, quienes ofrecieron su ayuda al grupo de 3000 carpinteros, 800 constructores navales y 700 herreros que reunieron para tal fin, dirigidos por dos expertos técnicos. El magnífico encargo se llevó a cabo en tan solo 45 días, una autentica proeza para su tiempo. Sin embargo el gobierno español no vio con buenos ojos que se construyeran galeones con las técnicas españolas, por lo que emitió desde Manila una desaprobación por la conducta de los dos españoles, prohibiéndoles volver a participar en ningún proyecto parecido. Las técnicas constructivas y el conocimiento sobre el mar eran temas de rigurosa privacidad para las naciones de toda Europa.

Tras este intenso trabajo se consiguió un hermoso buque de tres mástiles con más de 500 toneladas, 55 metros de longitud y 11.25 m de manga, con 3.8 m de calado y armado con 16 cañones.

El 28 de octubre de 1613 zarparía en su primer viaje rumbo a México, con 180 personas a bordo, entre ellas 22 samuráis y varios dignatarios, junto a comerciantes, sirvientes, marineros y 40 españoles y portugueses. Tras 3 meses de travesía alcanzaría las costas de Acapulco el 25 de enero de 1614. Después de un año en aquella ciudad partiría de regreso a Japón el 28 de abril de 1615, con un destacamento de 50 especialistas en la extracción de plata y un nutrido grupo de franciscanos. El 15 de agosto de 1615 llegaría a Uraga en Japón.

En septiembre de 1616 emprendería su segundo viaje, de nuevo a Acapulco, capitaneado por Yokozawa Shogen durante una dura travesía que costó 100 vidas, llegando a su destino en 1617. Un años más tarde pondría de nuevo rumbo a Japón, a donde nunca llegó, pues en las islas Filipinas fue vendido al gobierno español, quien lo empleó para armarse contra los holandeses.

En 1993 se reconstruyó a escala una réplica basada en los datos que se conservan sobre este navío, para ser expuesto en un parque temático en Ishinomaki, al norte de Japón, cerca de donde el original fue construido.

Juan de Tassis – Amor no es voluntad, sino destino

Amor no es voluntad, sino destino
de violenta pasión y fe con ella;
elección nos parece y es estrella
que sólo alumbra el propio desatino.

Milagro humano es símbolo divino,
ley que sus mismas leyes atropella,
ciega deidad, idólatra querella,
que da fin y no medio a su camino.

Sin esperanza, y casi sin deseo,
recatado del propio pensamiento,
en ansias vivas acabar me veo.

Persuasión eficaz de mi tormento,
que parezca locura y devaneo
lo que es amor, lo que es conocimiento.

firmatassis Juan de Tassis   Amor no es voluntad, sino destino

Juan Velázquez de Velasco, espía mayor de Felipe III

firmajuanvelazquezdevel Juan Velázquez de Velasco, espía mayor de Felipe IIIEl vallisoletano Juan Velázquez de Velasco (1550-1620) fue uno de los hombres fuertes del reinado de Felipe III, aristócrata y diplomático, fue general de Guipuzcoa y comendador de Peña Ausende, así como capitán de infantería en Nápoles y uno de los mandos de Juan de Austria en la batalla de Lepanto.

Toda su vida la empeñó en defender y representar la Monarquía de los Austrias, ya fuese en la milicia o con el cargo de Capitán General de Guipuzcoa, donde comenzó a manejar información relativamente importante y secreta, como temas de defensa en cuanto a murallas y artillería de la ciudad de San Sebastian, así como datos sobre el contrabando que se realizaba desde las provincias rebeldes de Flandes hasta España por el puerto de esta villa, o movimientos sospechosos de tropas por la zona.

La experiencia adquirida en cuanto al manejo de esa información y su seguridad le destacó ante los ojos del monarca, por lo que sería el candidato idóneo para un nuevo puesto dentro de la diplomacia, el que sería el primer gran intento de la Monarquía por dotar de carácter oficial al responsable de los espías al servicio del Estado. Sería el primer hombre en recibir el cargo de “espía mayor de la corte y superintendente general de las inteligencias secretas” en 1599, trabajo que desarrollaría con plena satisfacción del monarca y que posteriormente sería heredado por su hijo. Su capacidad para la diplomacia, así como para manejar las bastas redes de espionaje al servicio del Estado le hicieron se reconocido por sus labores. Con su nombramiento, se pretendió crear una figura con capacidad para unificar, centralizar y coordinar toda la información enviada por virreyes, embajadores y capitanes generales que llegaban de todos los puntos de Europa bajo la bandera española.

Su labor era gestionar y coordinar toda esa información, que una vez recopilada por los espías eran plasmadas en avisos, remitidos puntualmente al superintendente. Él en persona redactaba un informe sintético que enviaba directamente al rey. Pero antes de todo aquello y para garantizar la eficiencia de estas informaciones, se contrastaban los datos recibidos y la veracidad de las fuentes por vías complementarias, como podían ser otros diplomáticos, como los embajadores. De esta manera la red se podía extender por Roma, Londres, París, Amsterdam o Lisboa, manejando la situación desde Sevilla y Madrid y llegando a enclaves de gran importancia estratégica como el puerto de La Rochelle, mediante una nómina de espías y de informadores más o menos estables que contaban con el apoyo de gentes de la zona de diversos rangos sociales. Además existían agentes destinados y desplazados para acometer acciones de espionaje concretas. A estas acciones se sumaba la búsqueda por parte de D. Juan Velázquez de los posibles huecos que ofreciese nuestro país para la entrada de espías extranjeros, y de la información que podían obtener en nuestro propio terreno.

Con toda esta información, D. Juan Velázquez elaboraba advertencias y valoraciones y ofrecía alternativas viables al rey, el cual tenía la última palabra. Tras deliberar y consultar con éste, las posibles situaciones, se establecía el procedimiento a seguir.

El trabajo de D. Juan Velázquez se basó en la concepción global de un sistema de espionaje que funcionase en grupo de forma coordinada y concisa, aunando esfuerzos y haciendo eficiente la red establecida por los antiguos espías de Felipe II. Una labor inmensa dada la expansión del Imperio, pero muy necesaria y eficientemente realizada, algo que actualmente ha llevado a bautizar con su nombre al Instituto de Inteligencia para la Seguridad y Defensa.


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