Golpe a Venecia

Obra: Golpe a Venecia
Autor: Manuel Ayllón
Editorial: Styria 2009
Golpe a Venecia cuenta el recorrido político de Francisco de Quevedo, poeta, diplomático y espía en la corte de Felipe III, quien será llamado por su amigo el Conde de Osuna para viajar a Italia con el fin de escalar posiciones en la península hasta llegar a alcanzar el poderío comerciar veneciano con el fin de deponer sus intrigas contra la corona española. Para ello comenzará su periplo por Madrid, Sicilia, Nápoles y desde Roma hasta la ciudad de los canales, acompañándose de varios personajes que secundarán sus intrigas.
El libro parece apoyarse en uno de los puntos históricos más oscuros e intrigantes de la política española en Italia a comienzos del siglo XVII, la llamada Conjura Veneciana, un tema que ha dado pie a muchas novelas más o menos históricas y cuyo personaje principal es Francisco de Quevedo, el insigne literato.
Lo cierto es que el libro comienza años atrás respecto a este momento, narrándonos toda la línea de sucesos que acabaron por llevar a Quevedo a la ciudad de los canales. Comienza la novela en Madrid, presentando al personaje como un hombre manipulador y conspirativo, de gran inteligencia pero profundamente acomplejado, cuyo único fin en la vida es conseguir dinero y poder; para ello intenta granjearse el apoyo de los hombres más importantes de su tiempo, como el valido Duque de Lerma o su mano derecha el Marqués de Sieteiglesias, en situaciones parcialmente rocambolescas o sin demasiado sentido. Será así como Quevedo obtenga la posición de secretario de Osuna y viaje a Sicilia, donde arrancará realmente la novela.
El autor aprovechará cada viaje del literato para explicar con profusión el origen y características de cada lugar, remontándose hasta sus orígenes mitológicos y seccionando el relato, prolongando innecesariamente los capítulos en los que no parece suceder gran cosa, algo que difumina el interés conspirativo en muchas de sus páginas. La forma de escribir y el lenguaje tampoco acompañan demasiado a la hora de sentirse imbuido en el siglo de oro, con expresiones poco cuidadas y en ocasiones con erratas de impresión. Todo ello desluce una historia que prometía entrever el juego cortesano de la época, las rivalidades y traiciones propias de las conspiraciones políticas, que en este caso avanzan lentamente a lo largo de las páginas, entre personajes con mayor o menor interés. Será al final, en los últimos diez capítulos cuando la intriga veneciana se dispare y todo acontezca con mayor fluidez, si bien no llega a culminar con las expectativas creadas con respecto a algunos personajes que son presentados con interés al comienzo del libro y que parecen desvanecerse con la bruma de los canales.
Desde tiempos antiguos se ha practicado el juego de bote y golpeo de pelota en sus muchas variaciones y en distintos países del mundo, pero no sería hasta 1555 cuando se publicase el primer tratado de juegos de raqueta y pelota por Antonio Scainio, llamado “Trattato del Giuoco de la palla di Messer”, gracias al cual ha llegado hasta el día de hoy las reglas y normas no solo del juego sino de la indumentaria del mismo. Durante el siglo XVI y XVII, el juego de pelota era una actividad lúdica común tanto en los países Europeos, como Francia e Inglaterra, como en España, siendo la muestra más evidente la cantidad de campos de juego que había en las distintas ciudades, como Sevilla, Zaragoza y Valencia, y destacando las capitales de la corte, desde Toledo y Valladolid hasta Madrid, ciudad que contaba con tres de estos edificios.
De nuevo esta Semana Santa me embarqué a dirigir otro vivo basado en el
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