El Estanque, el Diamante perfecto
Este diamante de color acero y absolutamente transparente llegó a manos de Felipe II aún sin pulir, de Carlo Affetaro un flamenco de Amberes que lo vendió por 80.000 escudos de oro. Una vez en España, el monarca hizo tallar sus 100 quilates en forma cuadrada para engarzarlo en una joya ofrecida a la reina Isabel de Valois con motivo de su matrimonio con el rey. Su perfección junto a su tono azulado y los bellos reflejos que producían le otorgaron el nombre de “El Estanque” convirtiéndose, según el juicio del gran orfebre Juan de Arfe, en el diamante más perfecto conocido, un espejo limpio y transparente.
Esta joya fue engarzada junto con la famosa perla “Peregrina” en el llamado Joyel Rico de los Austrias, el símbolo de la corona española. El joyel en sí, era el broche de oro de 20 quilates que conformaba el colgante en cuyo centro se encontraba el diamante y colgando de él la perla, rodeados de filigranas de frutos y elementos vegetales esmaltado en variados tonos como el negro y el blanco. La joya fue pasando de reina en reina desde María Tudor y Ana de Austria segunda y cuarta esposa de Felipe II a, Margarita de Austria esposa de Felipe III e Isabel de Borbón primera esposa de Felipe IV.
Hoy en día el diamante parece haberse perdido tras ser extraído del joyel por José Bonaparte quien también se hizo con la Perla Peregrina. Se cree que es posible que fuera de nuevo retallado para dificultar su identificación perdiendo, probablemente su bella forma de estanque.
Galería de Cuadros de Velázquez donde aparece representado el joyel con el diamante “El Estanque”.

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El Estanque, el Diamante perfecto…
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