El Estanque, el Diamante perfecto

Este diamante de color acero y absolutamente transparente llegó a manos de Felipe II aún sin pulir, de Carlo Affetaro un flamenco de Amberes que lo vendió por 80.000 escudos de oro. Una vez en España, el monarca hizo tallar sus 100 quilates en forma cuadrada para engarzarlo en una joya ofrecida a la reina Isabel de Valois con motivo de su matrimonio con el rey. Su perfección junto a su tono azulado y los bellos reflejos que producían le otorgaron el nombre de El Estanque convirtiéndose, según el juicio del gran orfebre Juan de Arfe, en el diamante más perfecto conocido, un espejo limpio y transparente.

Esta joya fue engarzada junto con la famosa perlaPeregrina en el llamado Joyel Rico de los Austrias, el símbolo de la corona española. El joyel en sí, era el broche de oro de 20 quilates que conformaba el colgante en cuyo centro se encontraba el diamante y colgando de él la perla, rodeados de filigranas de frutos y elementos vegetales esmaltado en variados tonos como el negro y el blanco. La joya fue pasando de reina en reina desde María Tudor y Ana de Austria  segunda y cuarta esposa de Felipe II a, Margarita de Austria esposa de Felipe III e Isabel de Borbón primera esposa de Felipe IV.

Hoy en día el diamante parece haberse perdido tras ser extraído del joyel por José Bonaparte quien también se hizo con la Perla Peregrina. Se cree que es posible que fuera de nuevo retallado para dificultar su identificación perdiendo, probablemente su bella forma de estanque.

Galería de Cuadros de Velázquez donde aparece representado el joyel con el diamante “El Estanque”.

 

elestanque El Estanque,  el Diamante perfecto

Las pintoras del siglo de oro

sofonisbaanguissolaauto Las pintoras del siglo de oroDentro de la estricta sociedad masculina del siglo XVI y XVII, a su vez caracterizada por ser el siglo de oro de las artes como la pintura y la literatura, se pueden encontrar mujeres que rompieron la tendencia de su tiempo, y se dedicaron con fortuna a actividades propias de los hombres de su época.

Entre estos casos se encuentran nombres como el de Artemisa Gentileschi, Sofonisba y Lucia Anguissola, Lavinia Fontana, Clara Peters, Luisa Roldán “la Roldana”, las hijas de Pedro de Mena, y Josefa de Ayala.

Durante el siglo de oro era corriente que dentro de la educación que recibían las mujeres de noble cuna se incluyera no solo el arte musical sino también el de la pintura, por eso no es de extrañar que en su madurez muchas de estas mujeres instruidas desarrollasen su talento. De ello han quedado incluso testimonios literarios que reflejan la relativa frecuencia de la existencia de la mujer pintora, dentro de la sociedad de entonces, aunque lo más inusual era  que esa afición se convirtiese en una actividad profesional.

Dentro del grupo de pintoras cabe destacar que la gran mayoría contaban con una de las tres premisas siguientes: ser noble, monja o familiar de artista. Del primer grupo de damas es reseñable el gran renombre que tuvo en su tiempo Sofonisba Anguisciola, joven muy culta que entre 1559 y 1574 residiría en España y que gozaría del favor real, siendo maestra de pintura de la reina Isabel de Valois y llegando a realizar algunos de los mejores retratos de Felipe II. Dentro del clero cabe destacar a Sor Estefanía de la Encarnación, monja profesa del Monasterio franciscano de Santa Clara de Lerma, la cual reúne las tres premisas juntas, habiéndose dedicado incluso durante su vida a la pintura como profesión, teniendo taller público y forjándose cierta fama al compararla entonces con la destreza de Sofonisba. Aquellas mujeres nacidas dentro de familias con taller artístico adquirían desde pronto la destreza con el dibujo y la pintura heredada de sus progenitores; de este grupo surgieron el mayor número de artistas profesionales, como Luisa Roldan “La Roldana” (video sobre su obra), Josefa de Obidos o María Eugenia Beer y Ana Heylan. Muchas hijas de artistas, como las del gran escultor Pedro de Mena, pudieron dedicarse profesionalmente al oficio como ayudantes de sus padres, pero las crónicas no aclaran hasta que punto influyeron en el desarrollo posterior del taller.

Queda, por tanto reflejada la existencia de esas mujeres que pudieron con mayor o menor éxito dedicarse con ciertas dificultades al mundo del arte, transgrediendo el orden natural de la sociedad de su tiempo.

En el siguiente video podreís ver algunas obras realizadas por pintoras del siglo XVII:

0 Las pintoras del siglo de oro

En el siguiente blog teneís bibliografías de distintas artistas femeninas del mundo del arte: Mujeres Pintoras Blog

Además en el Museo del Patrimonio Municipal de Málaga puede visitarse la exposición “La Estética de la edad Moderna en femenino” hasta el mes de Junio.

La Rebelión de la Sal

El 3 de enero de 1631, se estableció una Real Orden por la que el precio de la sal se elevaba hasta un 44% a la vez que se requisaba toda esta mercancía almacenada por la Real Hacienda quien pasaría a controlar su venta. Este sería el detonante de la llamada Rebelión de la Sal (1631-1634) ocurrida en Vizcaya, donde se contravino los privilegios forales y su exención fiscal, con la idea de abastecer a la corona para sufragar el coste de los ejércitos de Flandes.

saldt La Rebelión de la SalEsta subida de impuestos hizo que, tanto los campesinos como los burgueses, se amotinase estallando el conflicto el 23 de septiembre de 1631, acometiendo no solo contra los representantes del rey sino también contra los junteros por permitir aquella situación. Tras posponer la sesión de la audiencia, se congregaron 1500 personas ante el corregidor, exigiendo que fuese el pueblo quien tomase la decisión. El corregidor totalmente decidido a implantar la disposición real no cedió, lo que dio paso a una revuelta de sangre. La primera víctima sería el procurador de la audiencia del Corregidor, en octubre de 1632. La revuelta, dilatada en el tiempo, llegó también a impedir la reunión de las Juntas de Guernika de 1633, cuando se reunieron más de 2000 marineros y campesinos armados, reclamando que se revocasen todos los impuestos abusivos, no solo el de la sal, sino también los pagos agravados que servían para la lucha contra el bandolerismo.

La revuelta tendría su fin en mayo de 1634, con la detención de sus 6 principales cabecillas y su posterior juicio y condena a muerte. Tras la sentencia y con la intención de apaciguar los ánimos, el Rey decretó el perdón de los amotinados y optó por retirar el impuesto abusivo sobre la sal.

La perla Peregrina

La Peregrina” es una extraña perla que, por su tamaño y su forma,  está considerada una de las joyas míticas europeas sobre todo por su valor simbólico, al heredarse generación tras generación dentro de la rama monárquica española. Su nombre define no solo su periplo histórico sino su esencia dado que “peregrino” apelaba a algo “raro o especial” y es que estas perlas con forma de lágrima fueron muy valoradas en las cortes europeas. A lo largo de su historia recibiría otros nombres como “La sola” o “La margarita”.

La perla, de 58.5 quilates, fue descubierta por un esclavo en el año 1515 (1569 la referencian otros) en Panamá. A través del Alguacil Mayor de esta región, Diego de Tebes, llegaría a manos de Felipe II en 1580, pasando a formar parte desde entonces del tesoro de la Corona  Española. Desde entonces se luciría junto a un diamante perfecto, conocido como “El Estanque“, engarzado en el llamado joyel rico de los Austrias. Esta joya sería portada por numerosas celebridades, dando fe de ello los propios cuadros de Diego Velázquez, como el retrato ecuestre de Felipe III, quien la lleva sola prendida del sombrero, o el cuadro pareja de éste, la imagen de Margarita de Austria, la cual lo llevaba en el joyel.

Al igual que su compañero “El estanque”, “Peregrina” fue sustraída por José Bonaparte quien la llevaría a Francia, donde pasó a manos de su esposa. Tras venderse en 1848 la perla pasaría a Estados Unidos donde se subastaría en 1969, perdiéndose de nuevo de manos españolas al no realizarse una puja adecuada. Con todo y esto, la perla volvió al mercado de subastas donde pasaría a manos de la actriz Elizabeth Taylor, quien la engarzó en el collar de rubíes y diamantes que ha formado parte de la subasta del pasado 13 de diciembre por valor de 9 millones de euros.

Galería de cuadros de Velázquez donde aparece representada la perla “Peregrina”.

peregrina2 La perla Peregrina

La conspiración de Medina Sidonia

gasparprezdeguzmnysando La conspiración de Medina SidoniaEn plena crisis de 1640, cuando el reinado de Felipe IV tuvo que lidiar con la revuelta catalana y la independencia de Portugal, el duque de Medina Sidonia y el marqués de Ayamonte urdieron una conspiración, apoyados por Juan de Braganza y los portugueses, con el fin de independizar los reinos de Andalucía y coronar al duque como nuevo rey.

El duque de Medina Sidonia poseía no solo vastos señoríos y el ducado más antiguo de la corona, sino que además era propietario de la mayor fortuna de Andalucía y una de las mayores de España; junto al ducado asumió el cargo de la Capitanía General de la Mar Océana y Costas de Andalucía, lo que le hacía responsable militar de la costa. Sin embargo, debido a diversos derroches, entre los que se contaba el gran recibimiento que le hizo al propio Felipe IV en Doñana años atrás, las finanzas del duque se encontraban en peligro por sus numerosas hipotecas. En la misma mala situación económica se encontraba su primo, el marqués de Ayamonte, el cual perdió la administración de sus rentas, que pasaron al Consejo de Castilla a pesar de que Ayamonte estaba emparentado con el propio valido el Conde-duque Olivares.

Cuando la guerra contra Portugal comenzó a hacerse patente y se requirieron las tropas del duque, éste hizo lo posible por retrasar al ejército, pues con el nombramiento de Juan de Braganza como rey, su hermana Luisa de Guzmán alcanzó también la corona. De esta manera se comenzaron los rumores de un levantamiento en Andalucía, iniciados por el marqués de Ayamonte y apoyados por Portugal, Francia y Holanda.

Las sospechas salieron a la luz el verano de 1641, cuando un enviado de Madrid, Antonio de Isasi interceptó en la frontera una carta de Ayamonte a Sidonia en la que se rebelaba la conspiración. Esta nota, junto a testigos de escuchas que situaban el próximo golpe de Braganza en Cádiz hizo que los dos implicados fuesen llamados a la corte. Alegando mala salud, el duque de Medina Sidonia intentó ganar tiempo para conocer noticias sobre la armada franco-holandesa, mientras tanteaba a diversos nobles andaluces sobre la posibilidad de la rebelión. La falta de apoyo por parte de los nobles, y el poco seguimiento popular, hicieron desistir al duque, al obtener también noticias de la retirada de sus aliados extranjeros.

Desde Madrid se envió a Luis de Haro para destapar la conjura y detener al duque, el cual marchó voluntariamente hacia Madrid, confesándolo todo ante el valido, con la esperanza de que éste defendiese la honra de la casa de Guzmán, mientras negaba haber querido proclamarse rey y cargó todas las culpas sobre su primo, el marqués de Ayamonte. El marqués fue detenido y llevado tras un largo periplo al Alcázar de Segovia, por su gran seguridad. En los interrogatorios admitió querer formar una republica andaluza, pero negó su culpa, acusando al duque a su vez.

Tras un largo juicio fue declarado culpable y sentenciado a muerte y a la confiscación de sus bienes, sin embargo se le conmutó la pena por cadena perpetua. Un golpe del destino hizo que se descubirera la conspiración del duque de Híjar en Aragón en 1648 que  terminó por sentenciar a muerte a Ayamonte, el cual fue degollado en el Alcazar, con una ejecución ejemplarizante.

Con la peregrina idea de lavar su imagen, el duque Medina Sidonia intentó retar a duelo al rey de Portugal, convocándole en la frontera, donde estuvo esperándole 80 días en balde. Aunque Felipe IV finalmente le perdonó la vida, el duque fue privado de rango y fortuna, desterrado de Andalucía y de la corte; sin embargo rompió las prohibiciones y fue encarcelado en el castillo de Coca. Puesto en libertad, fue perdiendo prestigio por su traición, mermándose sus recursos hasta ser apartado a Dueñas, donde murió con lo poco que le quedaba.

Real Sitio – El Palacio de la Ribera de Valladolid

palaciodelariberacolore Real Sitio   El Palacio de la Ribera de ValladolidEl Palacio de la Ribera de Valladolid que volvió a ser corte un lustro de la mano de Felipe III, estuvo construido en la orilla oeste del Pisuerga, alejado del centro urbano de la ciudad, pasando a formar parte del Real Patrimonio en 1606 cuando su valido, el duque de Lerma se lo vendió para integrarlo en la “Huerta del rey”, el resto de terrenos agropecuarios que bordeaban el río.

Esta hábil maniobra permitió al valido deshacerse de una propiedad que no volvería a brillar tras el abandono de la ciudad por la corte ese mismo año. Concebida como una casa de recreo y entretenimiento, la finca contaba además con una buena extensión de terreno poblada de huertas con las que se obtenían rentables productos que otorgaban un valor añadido a la finca de descanso; en ella se cultivaba trigo, cebada, viñas, hortalizas, legumbres y frutas para su venta. La finca también albergaba multitud de animales de caza, como jabalíes, venados o conejos, y suntuosas aves. Además, aprovechando la propia fuerza del río, se diseñó un ingenio por Pedro de Zubiaurre en 1604 para subir el agua del río para regar las plantaciones. El río también fue aprovechado por su carácter lúdico y su valor piscícola, mediante un cenador en el agua, para disfrute del paisaje y el paseo en  varias galeras y góndolas reales.

Este singular palacio se unió al resto del entramado palaciego de impulso real de la ciudad, a través de un embarcadero que conectaba con uno de los múltiples pasadizos que unían las estancias regias de Felipe III en Valladolid, muchas ellas reaprovechadas de edificaciones de anteriores nobles, otorgando al monarca un lugar de reposo cercano. A su vez el propio Duque vio aumentada su imagen política y su influencia sobre el monarca mediante el agasajo con todo tipo de festejos en lo que era su residencia.

La finca comenzó a configurarse con la compra de los primeros terrenos cercanos al Puente Mayor en 1601, tras lo cual se iría incrementando mediante compras parciales, a la vez que el valido convencía al monarca de adquirir terrenos vecinos, configurando la Huerta del Rey, lo que a la larga le ayudaría a la hora de venderle la Huerta de la Ribera una vez perdida su importancia. Limitaba su forma alargada el río Pisuerga y el camino del Prado, empedrado para satisfacer las exigencias del duque para evitar polvareda y charcos, junto a una bella arboleda de chopos, álamos y olmos. En su interior, el palacio se componía de la propia casa y los jardines aledaños, junto con una plaza de toros y otras construcciones accesorias.

El palacio se podía observar desde la ciudad como una escultura sobre un pedestal, referente del poder del valido e inaccesibles para casi todos. Desde el camino la percepción era distinta, limitada por la cerca de tierra y cal que ofrecía privacidad a sus moradores. Las obras podrían haber partido de una reconstrucción de un palacio existente y parece que el proyecto fue concebido por Francisco de Mora, aunque el maestro de obras fue Diego de Praves.

ingeniodeagua Real Sitio   El Palacio de la Ribera de ValladolidLa puerta principal del recinto era la abierta al norte, cerca del Puente Mayor, por donde accedían los coches del rey a la zona del parquecillo. A través de una larga avenida recta enmarcada por árboles se llegaba a uno de los lados menores del palacio, siendo la entrada principal al mismo, desde el camino del Prado. Hacia el parquecillo se adosaban edificaciones menores, sin composición que daban alojamiento a servicios accesorios a la finca. El edificio de estilo clasicista propio de los Austrias, formaba una T con uno de sus brazos de menor longitud y cerrado por unas galerías que conformaban la llamada Plaza de Toros, que influiría en la plaza construida por Felipe IV en el palacio del Buen Retiro. Cada galería tenía la cubierta aterrizada para servir como mirador hacia el rio y hacia la plaza, conociéndose como “terrado”, y donde se ubicó un “aposentillo” para acoger a los reyes. Desde el ala perpendicular al río del palacio también había un balcón a modo de palco para el monarca, tanto hacia el jardín como hacia el patio. En el propio terrado se encontraría la llamada “sala de trucos” con juegos de surtidores preparados para sorprender a los visitantes incautos. La casa principal construida en ladrillo, tenía dos pisos y el desván, con balcones y ventanas con celosías verdes o azules siendo un palacio muy abierto. En su interior contaba con 16 estancias decoradas con cuadros de gran valor como el retrato del Duque de Lerma por Rubens.

Por la puerta principal se accedía al zaguán, amplio y representativo, cerca de él , el oratorio, con comunicación directa con el jardín y con una escalerilla para subir al piso superior. También se llegaba a la planta noble por las escaleras principales. En esta planta estaban los dormitorios orientados hacia el jardín y el camarín a modo de exposición de piezas de colección. La decoración interior contaba con esteras, azulejos y pinturas con las armas reales y una pinacoteca con obras de Carducho, Rubens, Pablo Veronés, Tiziano, o Pantoja de la Cruz.

El parquecillo contaba con una pérgola que enfatizaba el recorrido y con una fuente realizada al lado de una de las arcas construida en 1672. Entre las plantas había multitud de de rosales y plantas medicinales que proveían la botica real. Al sur se encontraba un recinto cerrado llamado el Jardín de Camarasa, por el marqués que lo vendió, siendo un hortezuelo con robles y encinas con una casa y pozos, comunicándose con el jardín principal por una portezuela.  Por esa zona también se encontraría  un “jardín de tiestos”. En las huertas se plantaban árboles frutales, y en ella se encontraba el estanque grande, habiendo otro estanque en el parquecillo. Al sur se encontraba la pajarera con aves y “pájaros de música” en grandes jaulas.

A oriente del jardín se construyó en 1627 la “galería baja” de madera, acondicionada como cenador, construyéndose también un paredón desde ducha galería hasta el jardín, el “paredón de la Ribera”, donde se elevó una torre a modo de mirador “de los Cuatro vientos” .

El jardín principal constaba de una calle principal donde se ubicaban las fuentes. Se trataba de un hortus conclusus con 4 cuadrados y 4 fuentes de invenciones y la principal de Caín y Abel en el centro, la cual fue regalada en 1623 al Príncipe de Gales. Los cuadros se cerraban con boj, y tenían un trazado geométrico acompañado por naranjos plantados en tiestos. En las calles de tierra se disponían bancos pintados de verde y pérgolas de madera de ese color cubiertas de parra.

A lo largo de toda la finca había 7 casas accesorias, una de ellas la vivienda del jardinero mayor en el parquecillo y otra la del guarda del bosque. Otras eran dependencias de labores agrícolas, como una bodega y un lagar; también una casa de castañetas, o casa de las semillas.

Actualmente, tras un grave proceso de deterioro del palacio, todos los restos del mismo han desaparecido, siendo reemplazados por bloques de edificios, tan solo se han descubierto parte de un lienzo de muro con dos puertas, y varios restos arqueológicos por la zona.

Bibliografía: Javier Perez Gil, El Palacio de la Ribera; recreo y boato en el Valladolid cortesano, Ayuntamiento de Valladolid 2002.

Real Sitio – Palacio de Valsaín

panoramicapalaciovalsai Real Sitio   Palacio de ValsaínEl Real Sitio de Valsaín o Real Sitio del Bosque de Segovia, se encuentra a las orillas del río Eresma, en la ladera noroeste de la Sierra de Guadarrama y rodeado de uno de los mejores pinares del país.

Comenzó siendo la Casa del Bosque, el pabellón de caza de la dinastía de los Trastamara, para pasar a convertirse en un palacio gracias a la reforma llevada a cabo por Felipe II y el arquitecto Luis de Vega y dirigidas por su sobrino Gaspar entre 1552 y 1556, quien erigió un bello edificio con gran influencia flamenca tanto en el exterior como en el jardín. Esta configuración como palacio dio al rey la posibilidad de residir en un paraje propicio para la caza y al cual acudiría parte del otoño y el verano usándolo como lugar de esparcimiento y descanso, pero sin dejar de lado las exigencias del gobierno de la corte, pues en el palacio se recibieron y alojaron a embajadores y a personajes de importancia como Antonio Pérez y la Princesa de Éboli o el futuro papa Urbano VII, y se firmaron cédulas reales de gran relevancia. También Valsaín sería lugar de celebraciones, ya fuera por el nacimiento de la infanta Isabel Clara Eugenia o por el cuarto matrimonio del monarca con Ana de Austria.

Tanto Felipe II como sus sucesores acudirían al lugar con asiduidad manteniendo la majestuosidad de las estancias interiores, decoradas con pinturas de artistas italianos. Felipe III lo utilizaría por hallarse a medio camino entre Madrid y Valladolid, realizando algunas obras de mano de su arquitecto Juan Gómez de Mora autor de la galería de la fachada principal, en su reinado pasarían por el palacio la comitiva del Sha de Persia Abbas I. Felipe IV aficionado a la caza acudiría también a Valsaín, pero para entonces las obras a realizar serían de mantenimiento, debido a la climatología fría del lugar y al poco uso que se haría del real sitio. Sería con el último Austria, Carlos II cuando el palacio sufrió la pérdida de parte de su estructura, con el incendio causado tras una de las visitas regias en 1686, tras el cual el palacio no fue reconstruido, a pesar del deseo del monarca.

estadoactual Real Sitio   Palacio de ValsaínPosteriormente, el primer Borbón Felipe V, intentaría abordar de nuevo su reconstrucción, pero finalmente optó por un cambio de proyecto para construir el Palacio de La Granja de San Ildefonso, con un estilo diferente al flamenco de los Austrias, arruinándose el complejo del palacio de Valsaín durante tres siglos. Actualmente el palacio se encuentra abandonado, en un estado lamentable y sin atisbo de que emerja algún interés en su recuperación.

Al antiguo recinto palaciego se accedía a través del Bosque de Valsaín atravesando el río se accedía a través de las Puertas de San Ildefonso y de los Canales de Agua, guardando un amplio espacio de terreno alrededor del real sitio. La cerca del propio palacio contaba con cinco puertas de paso, la de la Reina, dos del Carro, la del Cierzo y la llamada del Príncipe. El palacio estaba formado por tres patios formando una L entorno al enlosado de acceso. Al Este, la llamada Plaza de la Delantera (A) construida a partir del Pabellón del Príncipe (B) y conformando el Patio de Caballerizas o de Vacas, al cual se accedía desde el enlosado por la puerta norte (C).

El siguiente patio lo conformaba el propio jardín del recinto, ubicado al mediodía, y que parece fue diseñado por el propio Felipe II. En su interior los parterres se disponen en cuadrantes fragmentados por calles, donde se ubican dos fuentes conocidas como “burlas” de estilo manierista y con muchos caños dispuestos a mojar a los visitantes incautos. Desde Flandes, el rey mandará traer 5000 árboles, previamente aclimatados, junto con el especialista Pietre Jason, encargado de construir estanques de peces exóticos para el mismo recinto.

Este espacio ajardinado se encontraba cerrado al sur mediante una tapia de 6 m de alto y al oeste con una galería porticada (E) desde la cual se podía observar el jardín y conectar a su vez con la Torre Nueva (F).

El tercer patio, cuyo eje se encontraba desplazado con respecto a la fachada, es el Patio Principal (G) a cuya entrada se recibían a los carruajes procedentes de Madrid, a través del puerto o desde Segovia. Se accedía a él desde el exterior por un pórtico (H), aún existente, y entorno a él se distribuían las estancias de servicio, como la Cocina Grande, las despensas y también los salones, como la sala Baja del Estado en donde se trataron asuntos de gobierno y donde se expidieron órdenes a las Américas. La Escalera Principal (I), cercana a la Torre del Reloj, conectaba con la planta primera donde se encontraban las galerías más señoriales: la Galería de San Quintín (J), en memoria de dicha batalla, cercana al Cuarto de Poniennte ubicado sobre el pórtico de entrada; y la Galería de los Espejos (K), entre el patioprincipal y el jardín. Frente a la primera galería, al este, se abrió el Cuarto de Levante, donde disponía de alojamiento el monarca, contando con un gran salón que daba paso a siete alcobas a través de un corredor, junto a esta zona, la capilla (L). Al norte se encontraba el Cuarto del Cierzo (LL) recubierto de madera para ganar calidez, y junto al cual se encontraban los aposentos de la Reina y las damas.

En el exterior, aún dentro del recinto cercado, se disponía al mediodía el Parque del Rey (M) y al norte el Bosquecillo (N).

plantasy Real Sitio   Palacio de Valsaín

La construcción del edificio, que se puede observar en el dibujo de Anton Van Den Wyngaerde (1562), atrajo a multitud de constructores ingleses y flamencos que trabajaron en la original cubierta de pizarra de influencia flamenca, rematando así la obra que con bastante atención había realizado el joven Rey Prudente, y cuyo gasto alcanzó los 2.000.000 maravedíes. No obstante, la influencia flamenca de éste palacio gestaría una tendencia para los palacios nobles en la corte de los Austrias del siglo XVII.

Archivo General de Simancas

castillosimancas Archivo General de SimancasEl Archivo de Simancas es el primer archivo oficial de la Corona de Castilla, formándose en 1540 cuando Carlos V depositó en el castillo de esta población, sus legajos administrativos más importantes en uno de los cubos de la fortificación, por ser un elemento fácilmente defendible. Heredero de éste acto Felipe II dejaría en este lugar el archivo general de su imperio constituyendo en 1588 la Instrucción para el Gobierno del Archivo de Simancas, la primera ordenanza específica de archivos de la historia. Desde entonces, y tras la transformación arquitectónica del castillo a manos de Juan de Herrera y Francisco de Mora, el lugar se convirtió en la fortaleza de los registros de la Corona de Castilla, de la de Aragón y de los legajos de la Inquisición.

Cada Consejo de Gobierno durante los siglos XVI y XVII y posteriormente los ministerios correspondientes hasta el siglo XIX, enviaban aquí la documentación que ya no estaba en trámite. Aproximadamente cada cinco años se enviaban de cada consejo unas arcas cerradas, con los legajos dentro y marcadas al exterior por dos pergaminos, uno con el escudo real y otro con un listado de su contenido, que era arrancado darqueta Archivo General de Simancase la caja para pasar a manos del archivero que clasificaba los documentos y los guardaba en otras arquetas en las estanterías de cada sección. La existencia del archivo para el correcto funcionamiento burocrático era esencial, ya que en él se guardaban todos los documentos que legitimaban el gobierno de los reyes. En su interior se guardaban misivas diplomáticas, tratados entre naciones, testamentos nobiliarios y títulos de los propios monarcas.

En su interior, el propio Felipe II mandó construir una cámara privada, accesible tras una puerta marcada con el escudo regio, donde solo se guardaban los papales más importantes del monarca, junto a dos cajas fuertes, y a la cual solo tenía acceso él mismo y su archivero general.

Dentro del recinto se ubicaron dos alas muy diferenciadas, la primera la zona residencial del castillo, donde se alojaban los archiveros y demás trabajadores del mismo; la segunda el propio depósito de legajos, con las ventanas enrejadas y con un diseño pensado para facilitar la conservación de los papeles, mediante una correcta ventilación que unido a las ordenanzas creadas para tal motivo el archivero mayor Diego de Ayala, incluía la prohibición de hacer ningún fuego dentro del recinto.

Tras la configuración general del lugar durante el siglo XVI, en el siglo siguiente la actividad del archivo estuvo marcada por los mandatos inestables de los archiveros mayores, cuya permanencia en el cargo era bastante breve. Por norma, el cargo pasaba de padres a hijos, si bien durante el siglo XVII la gestión del archivo no fue la más deseada, dejándose de inventariar legajos y perdiéndose información; en parte con la autorización que hizo Felipe IV al Conde Duque de Olivares para que fundase su propio archivo, lo que desvió información sustancial.

Durante este siglo fueron puntuales los casos de acceso al archivo por parte de investigadores y hasta 1675 la dotación económica al archivo era muy escasa. A pesar de todo, el archivo sobrevivió dejando para la posteridad una gran cantidad de legajos pertenecientes a los Consejos de Estado, Provinciales de Flandes, Italia y Portugal, de Castilla y los Registros de la Corte, así como del Consejo de Guerra y Hacienda.

Una información privilegiada del Imperio de los Austrias.

archivosimancas Archivo General de Simancas

Web oficial del Archivo General de Simancas.

La Conjuración de Venecia

Con este nombre se conoce a la intriga política producida en 1618 en la ciudad de los canales y que tuvo por protagonistas a grandes personajes de nuestra historia, formando uno de tantos capítulos de la Leyenda Negra.

Las relaciones entre Venecia y España, a través de sus embajadores fueron tensas en esos años, debido en parte al apoyo que Venecia dio a Saboya en su guerra contra España, por lo que no es de extrañar que unos y otros se acusaron mutuamente de haber conjurado para genera un alzamiento militar.

Según los venecianos, la conjura se forjó entre los grandes hombres de poder españoles en Italia: el duque de Osuna, virrey de Nápoles y su secretario Francisco de Quevedo; el marqués de Villafranca, gobernador de Milán y el marqués de Bedmar, embajador español en Venecia. Todos ellos eran enemigos potenciales del Consejo de los Diez, el cual habría intentado presionar al Duque de Lerma para ser retirados de sus cargos en Italia, a cambio de seguir manteniendo la paz en la península.

Todo comenzaría diez días antes de la fiesta de la Ascensión, día grande en el que se celebraban las bodas del Dux con el mar. El 14 de mayo comenzaron a aparecer cuerpos de mercenarios franceses ajusticiados en la Piazzetta o asesinados por las calles flotando en los canales, hasta un total de 300 personas; mercenarios que según unos, habrían sido manipulados por este grupo de diplomáticos españoles, dado que podrían haber pertenecido a las tropas corsarias al mando del  duque de Osuna, quien les habría dado órdenes de ocupar los centros vitales de la ciudad y volar el arsenal.

El caso es que los venecianos justificaron la presencia de éstos mercenarios franceses protestantes, asentados en la ciudad, como medio que causara una justificación para la intervención militar española del Adriático, y con ello obtener por la fuerza el poder en Venecia.

La supuesta denuncia por parte de unos de los conjurados ante el Consejo de los Diez, promovió las detenciones de los franceses y su ajusticiamiento sin juicio previo. El alzamiento acabó con grandes disturbios y con el asalto a la embajada española, lo que obligó a huir al marques de Bedmar y también a Quevedo, en una rocambolesca huida, donde salvó la vida al disfrazarse de mendigo y gracias a su dominio del dialecto veneciano. Tras este golpe de mano, las fuerzas españolas responsabilizaron de los hechos a las autoridades venecianas, cuyo fin habría sido comprometer a los españoles y por tanto a las relaciones entre la Republica y el Imperio, gestándose la mala propaganda, azuzada por los enemigos de estos últimos, con consecuencias terribles para sus protagonistas.

A los oídos del monarca, Felipe III, azuzado por su valido el duque de Uceda, habría sido Pedro Téllez Girón, duque de Osuna, quien habría conjurado para hacerse con el titulo de rey de Nápoles. El embajador Bedmar sería destituido, y tiempo después Osuna sería llamado a la presencia del recién coronado Felipe IV, quien lo encerró en el castillo de Barajas, donde permanecería hasta su muerte, a pesar del apoyo de su mujer, Doña Catalina Enríquez de Ribera y de su secretario Don Francisco de Quevedo, también desterrado a su señorío de La Torre de Juan de Abad.

josephheintz1650 La Conjuración de Venecia

En el foro Paradox Interactive tenéis una explicación más exhaustiva, con diferentes puntos de vista.

La moda vaquera del siglo XVII

chicovaquero La moda vaquera del siglo XVIILos pantalones vaqueros surgieron en el siglo XV en Génova, gracias a la necesidad que tenía la armada de un pantalón multiusos de tela resistente y cómodo para el trabajo de mar. Para su manufactura se utilizó el fustán o tela de geanes y con el tiempo los propios marinos fueron los que tiñeron la tela con su característico color azul índigo procedente de la India. A pesar de la popularidad de ésta tela, al ser empleada en trabajos tan duros que desgastaba la ropa por completo, y por ser usada por personajes pobres y trabajadores, visualmente no fue reflejada a lo largo de los siglos, al carecer de importancia ese estrato social para la historia de la pintura.

Pero la atracción que la vida cotidiana como tema de la pintura surgida en el siglo XVII, nos ha dado la oportunidad de contemplar los más bajos estratos sociales, sus costumbres y modo de vida. Y es así como, bajo la mano de un pintor italiano anónimo, nos han llegado diez cuadros del conocido como “Maestro della tela jean” que reflejaron a los mendigos y pobres vestidos con sus atuendos a base de esa tela genovesa y su característico azul. El Maestro, con su carácter solemne, y esa dignidad en representar al ser humano, pudo ser quizás alumno de Velazquez, de La Tour o de Le Nain. Éstos significativos cuadros fueron expuestos en la Bienal de anticuarios de París, en la Galeria Canesso el año pasado y hasta mediados de éste mes, para sorpresa de sus visitantes.

familiavaquera La moda vaquera del siglo XVII


Disclaimer: Éste blog no está asociado en ningún modo con Devir, ni el material ofrecido aquí es considerado como 'Oficial'. Las imágenes mostradas en ésta página web se utilizan sólamente con propósitos ilustrativos, y son propiedad de sus respectivos autores (cuando es aplicable).
Hijo de Blog es un producto del Dr. SeROne

Los contenidos se ofrecen bajo una licencia de Creative Commons
Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported

salvo que se indique lo contrario

Licencia de Creative Commons

Switch to our mobile site