Las brujas de Salem
Ya hablamos en el proceso de Zugarramurdi del último caso de condena por brujería dado en España; pese a nuestra leyenda negra referente a la Inquisición y su implacable persecución, veremos que a finales del siglo XVII y al otro lado del Atlántico aún se perseguía con virulencia estas prácticas, en un caso que recuerda, salvando las distancias, al proceso vasco. Este es el caso de las brujas de Salem.
Salem es una población americana, cercana a Boston fundada como colonia británica en 1630 dentro de Nueva Inglaterra. Como muchos asentamientos, la ciudad se forjó sobre una fuerte base puritana y conservadora, muy creyente y donde no faltaban, como en todos los pueblos, enfrenamientos familiares. Este es el germen del proceso más conocido en América de caza de brujas.
En Enero de 1692, Betty Parrish y Abigail Williams, de 9 y 11 años, hija y sobrina respectivamente del reverendo de la comunidad Samuel Parrish, comenzaron a tener un comportamiento extraño y enfermaron sin causa aparente, tenían desmayos, ataques y se sentían afligidas, según decían por una presencia sobrenatural.
El médico William Griggs del lugar atribuyó sus síntomas a obra del demonio e instó a las niñas a confesar quien las había embrujado. La primera acusación recayó en Tituba, la mujer de origen africano esclava de la familia, y que al parecer practicaba vudú. Tituba, acusada y torturada, declaró en la audiencia de marzo practicar brujería, pero no solo eso, sino que sabía de muchas más brujas que habitaban en el pueblo, por lo que fue perdonada y revendida como esclava. Sin embargo esta afirmación abrió la veda de la caza de brujas. Se constituyó en junio de 1692 un tribunal especial de Auditoría en Salem, presidido por el juez William Stoughton con el fin de investigar y juzgar a los acusados. Cientos de personas fueron señaladas por sus actitudes sospechosas, y las disputas familiares se convirtieron en acusaciones cruzadas que llevaron a la detención de 200 personas y a la muerte por ahorcamiento de 20 de ellas, 13 mujeres y 7 hombres, siendo la mayor parte de las demás condenadas a prisión perpetua.
Como pruebas se admitió la existencia de espectros que adoptaban la forma normal de los acusados, mientras estos practicaban la brujería o atacaban a inocentes. La primera en ser condenada por Bridget Bishop, ahorcada el 10 de Junio.
La fiebre persecutoria duró varios meses, acometiéndose los últimos procesos legales hasta mayo de 1693. Tras este tiempo el pueblo entero estaba estimado, y muchas de sus familias se habían roto, dejando a la zona económicamente devastada.
Solo cuando las acusaciones comenzaron a señalar a las clases nobles, se comenzó a detener la locura general. El gobernados Williams Pipps, disolvió en octubre el Tribunal Espacial, descartando a los espectros como prueba del delito, absolviendo a los que aún permanecían en prisión.
No sería hasta el 14 de Enero de 1697 cuando los jueces hicieron públicas sus disculpas por lo irregular del sumario, pues si bien la ley inglesa establecía la brujería como un delito contra la autoridad estatal, gente como Thomas Maule acusó de manipulación de los sucesos por parte de los puritanos, lo cual desató las críticas contra el proceso.
La historia del Juicio de Salem ha sido llevada al cine y al teatro por ejemplo en la obra El Crisol de Arthur Miller, y ha sido inspiradora de novelas, como ejemplo de la radicalización y del peligro del fanatismo religioso y la locura colectiva.
Estos sucesos han ayudado ahora a que el turismo se interese por la ciudad de Salem y por el proceso, pudiéndose encontrar en la propia población un Museo de las Brujas.
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