La muerte de dos genios
Hoy 23 de abril del 2011, según el calendario gregoriano, se celebran los 395 años de la muerte de Miguel de Cervantes y según el calendario juliano también la de William Shakespeare (3 de mayo de 1616 en el calendario gregoriano).
Miguel de Cervantes murió a la edad de 68 años, tras enfermar de hidropesía, y siendo enterrado un día más tarde como era costumbre en la época. Sobre la fecha exacta de su muerte y su entierro los eruditos no se ponen de acuerdo, unos dicen que murió el 22 siendo enterrado el 23 y otros que el 23 siendo sepultado el 24, si bien uno de los libros de difuntos de la iglesia de San Sebastian, dado a conocer en 1749 por Blas Nasarre dice: “En 23 de abril de 1616 años murió Miguel Cervantes Saavedra, casado con doña Catalina de Salazar, Calle de León. Recibió los Santos Sacramentos de mano del Licenciado Francisco López. Mandóse enterrar en las Monjas Trinitarias. Mandó dos Misas del alma, y lo demás a voluntad de su mujer, que es Testamentaria, y al Licenciado Francisco Núñez, que vive allí”.
El escritor fue enterrado junto a su esposa, de forma muy humilde, con un hábito de la orden de San Francisco como vestimenta, de la cual formó parte hacia poco, y con la cara descubierta. Según cuenta la placa de mármol de la fachada: “por su última voluntad yace en este convento de la orden trinitaria a la cual debió principalmente su rescate” refiriéndose al que consiguió liberar a Cervantes de su cautivo en Argel. El entierro debió de ser pobre, sin pompas ni ceremonias, al igual que el breve recorrido que lo separaba de su casa en la c/ León hasta lo que sería su tumba. Poco que ver con la multitudinaria despedida que su vecino Lope de Vega tendría años después. De la tumba del escritor no queda un vestigio físico, solo su ubicación en el interior del Convento de las Trinitarias, sin que quede más referencia que la placa exterior que ya mencionamos.
Tras su muerte se publicaría aún la novela “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”, mientras que solo un año antes de fallecer vio la luz la segunda parte de “Don Quijote de la Mancha”.
Por su parte el ilustre literato ingles, William Shakespeare, murió el 3 de mayo de 1616 en la ciudad de Stratford. Los restos de Shakespeare fueron sepultados en el presbiterio de la iglesia de la Santísima Trinidad (Holy Trinity Church) honor comprado por 440 libras por el escritor. En su monumento funerario aparece su busto en actitud de escribir, rezando bajo él la maldición:
“Buen amigo, por Jesús, abstente
de cavar el polvo aquí encerrado.
Bendito sea el hombre que respete estas piedras,
y maldito el que remueva mis huesos.”
Sobre las causas de su muerte se ha barajado desde problemas con la bebida, dado que poco antes había salido a festejar con unos amigos unas nuevas ideas literarias, hasta un posible cáncer. El caso es que las fiebres lo vencieron cuando tenía 52 años.
En aquella época, unos tres años antes, el teatro Globe donde eran representadas las obras del autor sufrió un grave incendio que consumió las obras del dramaturgo, junto a la comedia “Cardenio“, la cual parece ser que estaba inspirada en un episodio de Don Quijote de la Mancha.
Son muchas las referencias que se han pretendido establecer entre los dos grandes autores de la literatura europea, desde ideas conspiranoicas hasta películas con más o menos fantasía pretenden establecer un encuentro entre ambos genios de las letras. De momento esta unión se ha reflejado con el nombramiento de la UNESCO al 23 de abril como el Día Internacional del Libro.
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