Rigores de la Etiqueta Española – IV
Servirle una copa al rey no era una tarea sencilla.
A su lado en las comidas se disponía el copero, atento a la menor indicación del monarca para rellenarle la copa. Para ello debía ir a por ella al aparador donde el “sumiller de la cava” la tenia dispuesta y tapada. El sumiller la descubría para que observasen tanto el copero como el medico de la semana, para actos seguido volverla a tapar y llevarla ante el rey, escoltado por los maceros y el ujier de sala. Después se le servía doblando la rodilla en el suelo, a la vez que se sostenía una salva debajo de la copa, mientras bebía el monarca, para evitar que cayera gota alguna; tras beber el copero volvía a depositar la copa en el aparador y el panetier acudía con una servilleta para que el rey se limpiase.
De esta manera cada sorbo real de la copa ponía en movimiento a un tropel de personas, causando molestias y tiempo, incluido el del rey, víctima de tan estricta etiqueta.
Leído en “El rey se divierte” de José Deleito y Piñuela.
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