
La ciudad de Valencia, como tantas otras de la península y más concretamente de la costa Mediterránea, no gozó de buena suerte en la época de los Austrias. La derivación de la economía marítima a la costa Atlántica, en detrimento del comercio Mediterráneo acrecentaría la crisis de esta zona, dañada a lo largo del siglo XVII con una crisis demográfica causada por la expulsión de los moriscos en 1609 y por varias epidemias de peste en 1647 y 1652, junto a calamidades propias de la ciudad como la riada del Turia en 1651. A esto hay que sumar un aumento del centralismo monárquico en detrimento de las Cortes, que fueron convocadas por última vez a mediados del siglo, y que dieron lugar a levantamiento por parte de los labradores, contrarios a la política que se desarrollaba desde Madrid a través del Virrey.
Con estos antecedentes, la ciudad de Valencia tuvo poco desarrollo urbanístico en la época de los Austrias. Heredera de siglos anteriores de su fisonomía urbana medieval representada por el viajero flamenco Anton Van Den Wyngaerde en 1536, se encontraba ya en el siglo XVI, remarcada por un horizonte de torres, las correspondientes a los edificios religiosos que llenaban casi una tercera parte de la ciudad. La ciudad no se vio influenciada por grandes cambios urbanísticos renacentistas durante este tiempo, exceptuando la desaparición del Call o Judería o la creación de la Universidad junto con el Colegio del Corpus Christi para la formación de sacerdotes. Como siempre la zona de la catedral era el centro del casco urbano, manteniendo su importancia junto a las calles Mar y Caballeros, lugar de residencia de la aristocracia. Los gremios, poderoso en Valencia, se reunían en torno a sus calles: c/ Cajeros, Tapinería, Cadirers, Correjería, siendo el ámbito comercial y económico la plaza del Mercado, frente a la Lonja, donde se desarrollaban los actos festivos, judiciales e inquisitoriales en la ciudad. Las comunicaciones se implementaron con la construcción de nuevos puentes sobre el Turia, como el de los Serranos y el Real.
A partir del siglo XVII, la crisis imperante en la sociedad española afectaría igualmente a la ciudad de Valencia. Esta crisis se vio acuciada por la expulsión de los moriscos en 1609 con la pérdida en el reino de 300.000 habitantes. Las rentas de las tierras de señorío de los nobles de la región se verían afectadas. La población se reduciría drásticamente, contando Valencia con apenas 10.000 habitantes.
Durante este siglo los cambios urbanísticos no fueron relevantes. Se construyó la Basílica de la Virgen de los Desamparados (1652-1668), la Casa de Misericordia para el cuidado de huérfanos en los terrenos asentados antes por moriscos y la remodelación de la importante Plaza del Mercado, centro de la ciudad, anexionándose a ella la construcción de la Pescadería.
Otra reforma notable en el siglo XVII afectaría al puerto de Valencia, el cual pasaría a tener una categoría a la altura de su comercio en 1688, cuando el muelle de madera, tarima de salida de los moriscos, se convirtió en piedra para poder acoger el intenso tráfico marítimo comercial que albergaba la ciudad y que la relacionaba con Francia y Holanda e incluso Lisboa, y por tanto indirectamente con el comercio colonial.
Mención aparte, merece la vida cultural de la ciudad, donde el teatro fue muy importante. Valencia llegó a ser uno de los centro de adopción del nuevo concepto de comedia impulsado por Lope de Vega, llegándose a establecer una escuela teatral valenciana que dio importantes dramaturgos, como Guillén de Castro. La ciudad contaba ya desde 1582 con un local propiedad de la Cofradía de San Narcis, cerca del Salvador, que hacía las veces de teatro hasta ultimar la construcción de un corral cerca de la Universidad llamado Corral de Comedias de Olivera donde se desarrolló toda la vida escénica. El edificio originario del siglo XVI se derribó en 1617 edificándose al año siguiente con el concepto nuevo, basado en el modelo italiano de teatro cubierto o Coliseo y una forma de herradura. La afluencia de compañías al teatro era tal que hubo de habilitarse, con la llegada de la compañía de Jerónimo Velázquez en 1584, la casa propiedad de Ana Camps para convertirla en una sala arrendada llamada Casa dels Santets al localizarse frente a la iglesia de Santo Tomás. Remarcar que el antiguo teatro de Olivera ha sido recientemente reabierto con un catalogo de obras clásicas.

Plano de Valencia de Antonio Maceli 1608. Visto en Portulanos.
Fuentes: Arquitectura y Urbanismo de Mariano Torreño , y Ayuntamiento de Valencia.