Los pozos de nieve

A consecuencia de las bajas temperaturas predominantes durante los siglos XVI y XVII fue posible la creación de los llamados pozos de nieve o neveros, construcciones que permitían almacenar durante meses la nieve, para su posterior uso en periodos más cálidos.

graficodeunpozodelaniev Los pozos de nieveLa nieve se sacaba de las montañas y se almacenaba dentro de pozos profundos en el suelo para mantenerla a una temperatura constante. Estos pozos tendrían entre 3 y 6 metros de ancho y entorno a los 10 metros de profundidad, construidos en piedra y recubiertos por un techado de madera, descendiéndose hacia su interior por escaleras pegados a los muros. En su interior se colocaba el hielo en los meses de abril y mayo, en capas compactas y apisonadas, situando cada metro o metro y medio mantas de paja, que también se colocaba en el fondo para evitar el contacto con el suelo y permitir el drenaje. Este era un trabajo duro, por las condiciones de intenso frio a las que se veían sometidos los poceros, y por el riesgo para obtener la nieve y transportarla hasta las edificaciones.

Posteriormente, en la época veraniega, eran muchos los que dejaban sus trabajos habituales para hacerse neveros y llevar el hielo desde los pozos hasta la ciudad en carros y mulas, envueltas en pieles, paños y paja y preferiblemente por la noche para evitar que se derritiera; el duro recorrido podía durar 2 jornadas y media hasta llegar a los puntos de almacenaje dentro de la capital, conocidos como neverías. Allí la nieve se limpiaría para su consumo, ya fuera para conservar alimentos como carne y pescado o para enfriar bebidas como los sorbetes, garapiñás y leches merengadas, así como para hacer helados que se obtenían de mezclar la nieve con sal. Además el hielo era considerado terapéutico para numerosas dolencias, como la fiebre, el cólera, la meningitis, las inflamaciones, las fracturas y las hemorragias.

texpozosnieve Los pozos de nieveCiudades como Valencia, Alicante o Mallorca fueron grandes consumidores de hielo, así como el resto de la costa mediterránea, llevándose desde sus puertos hasta Ibiza o África. Otros pozos se construirían en los Reales Sitios cercanos a la corte, como la Casa de Campo o El Escorial, consumiéndose el hielo como artículo de moda entre las clases altas. En Madrid, su uso se fue generalizando, estableciéndose un mercado legal desde 1607 con licencia otorgada al catalán Pedro Xarquíes quien comenzó a traer la nieve desde Manzanares el Real. Comenzaría entonces, a construirse los pozos de la capital cerca de la puerta de Bilbao o de la nieve, la única por la que se debía introducir dicha mercancía para evitar el contrabando y creándose la Casa de Arbitrio de la Nieve y Hielos situada en la calle Alta de Fuencarral. Desde allí el producto se llevaba a diferentes puestos y tiendas, uno en la Puerta del Sol y otro en la plaza de Herradores y posteriormente, con su popularización a mediados del siglo, por diversos puestos por toda la ciudad.

Los misterios de la iglesia de San Pedro de Madrid

sanpedroh Los misterios de la iglesia de San Pedro de Madrid

La iglesia de San Pedro, en la calle del Nuncio,  tiene fama por ser uno de los templos conservados más antiguo de Madrid, pero también por ser de los templos que más misterios guarda. Desde su torre mudéjar, ahora inclinada, hasta los restos de un caballero emparedado de pie con sus armas, que fue desenterrado en el siglo XVI mientras hacían reformas en la sacristía, hasta su campana, tan inmensa que nadie se explicaba que fuerza humana pudo izarla a tal altura, por lo que las gentes contaban la leyenda de que se alzó solas una noche, cuando los albañiles la abandonaron en el suelo de la torre hasta resolver el problema de izarla. Cuál sería su sorpresa cuando esa misma noche oyeron tañer la campana que debía espantar a los demonios de las nubes, aquellos que traían los granizos y la pedrisca. Pocos años después, en 1565, la campana se quebró en dos, por lo que hubo de desmontarla. No acabaría así la leyenda de la campana, ya que su sucesora, se dice, que sonó sola el día en que murió Felipe II.

Pero si fue conocida la iglesia de San Pedro en el siglo XVII fue por uno de sus moradores, un calabrés llamado Genaro Andreini, que tras su llegada y en breve tiempo se convirtió en uno de los exorcistas más famosos de Madrid. El italiano llegó desde su tierra en peregrinaje hacia Santiago para ver el sepulcro del Apóstol, pero se asentó en Madrid, en esta parroquia, comenzando a realizar exorcismos por los que se hizo muy popular. Desde su llegada no eran pocas las personas que llegaban de uno y otro punto del reino para ser exorcizadas por las manos del calabrés, ya que se creían poseídas por demonios o por el mismo Satán.

Los fieles de Andreini crecían con el tiempo, pues él proclamaba el aumento de las posesiones, lo que sugestionaba aún más al populacho que acudía en masa a recibir su socorro. Tal fue la algarabía entorno a él, que el Santo Oficio tuvo que poner orden en el escándalo, desterrando al italiano fuera de castilla, consiguiendo a la vez expulsar al resto de demonios junto con él.

Tal fue la popularidad de este hombre que se dice que hasta Francisco de Quevedo le compuso unos versos satíricos:

“Venid viejas, a San Pedro.

Llegad, que ya está el beato

Andreini con hisopos

Preparado a buscar diablos”

Presentación de “El puente de los Asesinos”

papantalla Presentación de “El puente de los Asesinos”El pasado lunes 12 de diciembre se presentó en el Teatro Español de Madrid la última novela de la saga del Capitán Alatriste, cuyo lanzamiento tuvo lugar el 27 de octubre. Para tal evento la editorial Alfaguara concretó un programa que incluía una exhibición de esgrima por parte del maestro Jesús Esperanza, una lectura de fragmentos por el actor Carmelo Gómez y una entrevista a su autor Arturo Pérez-Reverte, con una posterior firma de libros.

Dos horas antes del inicio de la presentación ya se apreciaba una larga cola de espera para acceder al teatro, que giraba la esquina del edificio y la verdad es que si bien no se llenó todo el recinto, la platea y dos palcos se completaron de lectores ansiosos de ver lo prometido.

Sobre una pantalla se iban proyectando imágenes de la portada de la novela así como de los bellos dibujos que Joan Mundet realizó para el séptimo libro de la saga, un deleite el poder apreciarlos a gran tamaño, pudiendo descubrir matices y trazos poco apreciables en su reducción. Bajo la pantalla y sobre el escenario una ropera yacía solitaria, esperando lo próximo por llegar…

Puntualmente las luces se apagaron y en el escenario apareció el maestro Jesús Esperanza caracterizado como el capitán y secundado por su amigo Francisco de Quevedo; junto a ellos cinco espadachines más. En silencio, escuchando tan solo la refriega, los quejidos  y el choque de los aceros, nos deleitamos con la exhibición de esgrima escénica, a ropera y vizcaína que encandiló al público. Nada mejor para meterse en el ambiente que el duelo final entre “Alatriste” y un espadachín de sonrisa siniestra, para calentar las ansias de esta aventura de capa y espada.

Tras la esgrima llegaron las palabras, en la sugerente voz del actor Carmelo Gómez, quien nos deleitó con dos fragmentos de la novela elegidos por él mismo de entre las sugerencias de Reverte. El primero el fogoso encuentro entre Luzietta e Iñigo y el segundo uno de los momentos más intensos de la novela protagonizado por Alatriste y el joven Balboa, difícil de olvidar tras leerlo.

Con la intensidad de las últimas palabras, cayó el telón y apareció en escena Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara. Sus palabras relataron la trayectoria literaria de la saga del capitán en el entorno editorial, y su aportación más relevante a la presentación fue la referencia directa y explícita que hizo sobre la próxima serie de televisión basada en las novelas, una noticia que viene a confirmar los rumores que ya se escuchaban en la red.

Con la inquietud de esta nueva noticia, el telón volvió a subir y en el centro del escenario aparecieron dos butacas y una mesa con agua y vino. Pronto apareció la figura de Arturo Pérez- Reverte, quien fue ovacionado con un largo aplauso, acompañado del periodista Jacinto Antón, amigo y compañero “friki” como se autodefinió el propio Reverte, en eso de las batallas históricas y los duelos a espada, y a quien le dedicó “El puente de los asesinos”.

paentrevista Presentación de “El puente de los Asesinos”Tomando asiento comenzaría la entrevista, más coloquio entre amigos quizás que un batallón de preguntas y respuestas. Comenzó la charla con un toque de humor por parte de Antón, quien le trajo a Reverte una katana de madera “visto todo eso de Águila Roja” a lo cual Reverte mantuvo el gesto sin pestañear. Pronto entraron al tema, adentrándose primero en esa Venecia fría y peligrosa que marca el entorno de la novela, un territorio hostil de los muchos que han marcado la obra literaria de Arturo Pérez-Reverte y que llega a lograr que la ciudad forme parte de los protagonistas de la narración. La evolución del propio personaje del capitán y del joven Balboa, así como de su relación filial fue también un punto importante del diálogo, remarcándose en la novela en un fragmento muy emotivo en el cual Alatriste llama hijo a Iñigo, el momento más emocional según palabras de Antón.

A medida que el ambiente cogía temperatura, apareció el trasfondo de la amargura de ser español, tema presente en todos los libros de la saga y, según su autor, en plena vigencia por la situación actual. De esta manera, casi sin pretenderlo se conectó el tema de la presentación con la actualidad, en donde entonces como ahora “Los españoles salíamos a acuchillarnos por Europa”. Fragmentos sazonados con numerosas anécdotas de su periodo como reportero de guerra, que dio color a sus opiniones personales.

Volviendo otra vez al eje principal del acto y no sin haber dejado momentos jocosos por el camino, Antón recondujo la conversación a la propia vejez tanto del escritor como del protagonista de la novela, de un modo parejo que hace que ambos se escriban el uno al otro: “A Alatriste solo le queda su espada, su hábito y su reputación, y eso lo hace peligroso” apuntaba, enlazando con la relación más personal entre Alatriste y su alter ego Malatesta, apreciable en cada una de las páginas del libro, y sobre la cual gira el argumento de la misma. Esta conexión entre ambos, esa manera de conocerse mejor que nadie es la que construye una relación compleja e intensa, dando los mejores momentos de la novela.

Por último el futuro de la saga nos llevará a Paris, donde según Reverte, se dará el placer de encontrar al capitán con cuatro espadachines en algún rincón oscuro de la ciudad. Después de eso Alatriste volverá a Madrid donde le esperan asuntos pendientes con los Alquezar, un largo recorrido que esperamos pueda completar.

Tras los aplausos de despedida, Reverte destiló paciencia, encanto  y muy buenas maneras para recibir a sus lectores, saludarlos, hablar con ellos y firmar los ejemplares de la novela, dejándonos con ganas de regresar con la próxima entrega.

Aqui teneis el enlace al video integro oficial de la presentación.

“Los doce apóstoles”

Se dice en los mentideros que es tanta la cantidad de ladrones y criminales los que toman las calles a comienzos del reinado de Felipe III en Madrid, que entran barrenando y derribando las puertas para robar y echando a las personas, e incluso a la Justicia que se les opone. Entre ellos se encuentran 13 ladrones armados con 13 pistolas que se hacen llamar “los doce apóstoles” pues llevan los nombres de aquellos: Juan, Pedro, Pablo…y el Cristo. Van estos pregonando que nadie salga a la calle a partir de las doce so pena de castigo y anunciando a los señores que han de robar en sus casas. Por fortuna topó con ellos el alcalde Medilla con gran cantidad de hombres y a pesar de anunciarse como “los doce apóstoles” dio preso a Pedro a quien han dado grandes tormentos.

Basado en el texto de Brah del legajo “Colección Salazar y Castro”

La Casa de Cervantes en Valladolid

Miguel de Cervantes Saavedra vivió en la ciudad de Valladolid en dos ocasiones, la primera en su niñez, cuando tenía apenas 4 años de edad. Por aquel entonces se sabe que habitó en una de las casas de la llamada Acera Sancti Spiritu próxima a ese monasterio.

extcasacervantes La Casa de Cervantes en ValladolidCincuenta años más tarde, el escritor volvería a residir en la entonces capital del reino de Felipe III, a partir del año 1604, cuando llegó para editar la novela de El Quijote, a través de Francisco de Robles; residiría en la ciudad hasta que ésta dejó de ser corte, allá por 1606. La casa donde se alojó fue identificada como tal en el año 1866, gracias al “proceso Ezpeleta” por el cual el escritor y su familia tuvieron que acudir a la justicia para declarar por la muerte del Caballero Ezpeleta en las cercanías de su casa, donde datos fehacientes de que la vivienda era una de las cinco casas construidas por Juan de Navas en 1601 en la calle del Rastro, exactamente en la Nº 9. Estas viviendas fueron erigidas gracias al auge constructivo que sufrió Valladolid con la llegada de la Corte y su estancia hasta 1606.

De las tres viviendas que se conocen en Madrid, Alcalá de Henares y Valladolid, que fueron habitadas por el escritor, solo se conserva esta última con la estructura de la época. Del grupo de viviendas construidos por Navas se conservan cuatro de las mismas, siendo en la segunda donde habitó el escritor en la primera planta junto a sus hermanas, esposa e hija. Las dimensiones de la vivienda eran muy reducidas para todos los que en ella moraban, aunque actualmente se han añadido habitaciones de las casas vecinas para recrear estancias tipo de las casas del siglo XVI y XVII, como son el estrado, el aposento y la alcoba.

Así pues la vivienda era un estrecho rectángulo, con fachada delantera a la calle del Rastro y trasera con alzado a un patio interior, donde posiblemente hubo corrales. Ambas fachadas son de sillería y sillarejo en su zócalo y ladrillo con recercado en el balcón de la planta primera y en la ventana de la segunda. Cada una de las casas se compone de planta baja, principal y segunda, con un bajocubierta o buhardilla iluminada. En el interior, cada casa era similar; contaba con cuatro estancias todas ellas con pavimento de baldosa de barro, encaladas y con el techo de viguetas de madera. La entrada se hacía a través de un zaguán por el cual se accedía a las escaleras y que parecía contar con un pozo.

La casa ha sufrido algunas modificaciones durante las rehabilitaciones realizadas en el siglo XIX y XX, pero permite ver la estructura y tipología de las viviendas comunes durante el siglo XVI. De las estancias que se muestran en la exposición, las originales de la vivienda tendrían usos diferentes a los expuestos. El recibimiento habría sido la habitación principal, la de mayor luz y con vistas al río Esgueva, hoy canalizado. En ella habría escrito Cervantes parte de sus obras como las “Novelas Ejemplares”, “El Coloquio de los Perros” o “El Licenciado Vidriera”. La alcoba si tendría la función que hoy se representa, aunque probablemente y dado la pequeña dimensión de la vivienda donde residían seis personas, las camas podrían recogerse durante el día. El comedor solo existía como tal en palacios de gente pudiente, habiendo sido éste la alcoba de las mujeres de la casa. La cocina también refleja una tipología de la época, no acorde con la estructura de esta casa tan pequeña, donde se utilizarían braseros o anafres para cocinar.

intcasacervantes La Casa de Cervantes en Valladolid

En cualquier caso, la casa nos permite vislumbrar las estancias más típicas de las casas del siglo de oro, pudiendo admirar las dimensiones de las mismas, sus materiales y los muebles con los que se decoraban, acercándonos a los modos de vida de ésta época.

Video del museo Casa Cervantes de Valladolid.

El Capitán Alatriste

elcapitatristez El Capitán Alatriste

Obra: El Capitán Alatriste
Autores: Arturo Pérez-Reverte y Carlota Pérez-Reverte
Ilustrador: Carlos Puerta
Editorial: Alfaguara, 1996

No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente“… Con estas palabras empieza el primer libro de El Capitán Alatriste, una frase que poco a poco ha adquirido su propio peso dentro de la historia de nuestra literatura.

El libro nos cuenta la historia de un héroe cansado, antiguo soldado de los Tercios en Flandes y que ahora ve como su vida cambiará al hacerse cargo del hijo de un antiguo camarada, el joven Iñigo Balboa. La vida de Diego Alatriste no es fácil, sin muchas posibilidades se ve forzado a alquilar su espada en negocios oscuros que le granjearán problemas y poderosos enemigos…

La ambientación es impecable, la recreación de las calles de Madrid, apoyada en el plano del Texeira, como muchas veces ha afirmado su autor, nos sumerge en la época del siglo XVII, dando vida a grandes personajes de la época, algunos transformados en secundarios de lujos o incluso en co-protagonistas, como el gran ingenio de la villa, Francisco de Quevedo. Muchos personajes pasean por la vida del capitán y de su pupilo, mostrando cada uno una faceta propia de la época: desde el licenciado, el cura, el literato, el noble y los hombres de armas con más o menos fortuna. Una novela, sin duda que ha abierto la puerta a muchos para descubrir una época de nuestra historia llena de claroscuros, pero apasionante; misión ésta que se gestó con la propia creación de la novela, pues según Reverte, fue un acercamiento para que su hija Carlota – co-autora- descubriese ese fragmento de historia tan brevemente resumido en los actuales libros de estudio.

Acompañamos a Alatriste, durante las páginas, en sus forzados encuentros de capa y espada, adentrándonos en tabernas como las del Turco, callejones oscuros, palacios nobiliarios y corrales de comedias, para emocionarnos con sus duelos y encuentros, al son del ruido del acero y los sonetos, mientras vemos al joven Iñigo abrir los ojos a su propia época y comprender que la piel y la honra hay que venderla cara.

En definitiva, una manera muy amena de acercarse a un fragmento de historia muy bien recreada a través de una novela, con un argumento de aventuras propia de los mejores folletines, y un protagonista con mucho carisma a pesar de sus muchos silencios.

Como conmemoración del décimo aniversario de la publicación de “El Capitán Alatriste” se realizó en el año 2009 una edición especial anotada por Alberto Montaner, que incluye una copia del plano de Texeira, asi como una edición especial del libro que incluyó de regalo una camiseta con dibujo de Joan Mundet.

Los caños del peral

texeiracaosdelperal Los caños del peralDesde el 23 de Marzo, se puede visitar en la estación de metro Opera de Madrid el polémico espacio con los restos musealizados encontrados durante las obras de ejecución de la estación, y que corresponden a la Fuente de los Caños del Peral, a una parte del acueducto de Amaniel  y la alcantarilla o canalización del Arroyo del Arenal. Estos restos fueron levantados y desplazados para su restauración, colocándose de nuevo dentro de las instalaciones en otro lugar diferente al de su hallazgo.

La zona donde se encuentra la estación de Ópera, y la plaza de Isabel  II, fue en el siglo XV-XVI una zona abundante en arroyos que discurrían hasta el Manzanares, siendo sus calles contiguas, Tintes o Arrieta, zonas de barrancos formados por estos cursos de agua. De todos ellos cobraba importancia el Arroyo del Arenal que cruzaba la calle del mismo nombre, y que se dividía en dos ramales, con él se regaba las huertas cercanas a la zona, como la de Santo Domingo, Don Bernardino o La Priora. Su imagen urbana la podemos contemplar en el plano de Texeira (1656) dentro del barrio situado en las “Hondanillas” llamado así por su gran desnivel, dentro de la cual existía una gran fuente, la llamada Caños del Peral.

fuente Los caños del peralLa fuente se localizaría en la actual confluencia de la c/ Arenal con la Plaza de Isabel II. Debía de ser una construcción magnifica según indican los datos históricos que fijan su altura en 3 m y su longitud en 34 m; y también los restos encontrados, al menos un tercio del total en el 2009, pero de los que solo se han musealizado un tramo de 5 m, con uno de sus caños.

Las trazas de la nueva fuente fueron realizadas  en 1569 por el arquitecto Juan Bautista de Toledo, quien también trabajó en las obras del Monasterio del Escorial; ampliando la antigua fuente del siglo XV, añadiéndole un caño y una pileta junto con otra más grande que recogía a las anteriores. La fuente sería remodelada de nuevo en 1625, sustituyéndose las piletas por una continua para todos los caños, aumentando el número de éstos hasta siete, construyéndose además la fachada de sillares almohadillados de granito con columnas y el cercado que la encerraba.  A esta fuente acudían multitud de aguadores que vendían el agua por la villa, siendo un centro de reunión importante dentro de la ciudad. Las aguas que no se recogían para el consumo se reaprovechaban en un lavadero cercano.

acueductoa Los caños del peral

Del acueducto de Amaniel, del cual parece ser que se desenterraron hasta 3 de sus arcos, se expone solamente uno de ellos estando el resto guardados en algún almacén. Esta estructura de ladrillo y sillarejo transportaba el agua hasta el Palacio Real de los Austrias y fue construido por Felipe III, al comienzo del siglo XVII. De su trazado surgían ramales para abastecer a fuentes públicas.

Con el paso de los siglos la zona de la plaza fue reformada, elevándose su cota y nivelándose hasta alcanzar la altura actual, por lo que todas las construcciones quedaron enterradas. Ya en las reformar realizadas en el metro en el año 1990 se tenía constancia de estos restos arqueológicos, pero no sería hasta el inicio de las obras del año 2009 cuando se comenzó a oír las intenciones de mostrar el hallazgo al público. A día de hoy ya es posible ver una parte del conjunto encontrado.

Guía del plano de Texeira

guiadelplanodetexeira Guía del plano de Texeira

Obra: Guía del plano de Texeira
Autor: Mª Isabel Gea
Editorial: Ediciones La Librería 2006

“Guía del plano de Texeira (1656) nos adentra en el Madrid de mediados del siglo XVII, el Madrid de Felipe IV, Velázquez, Gómez de Mora, Rutilio Gaci, Juan de Herrera y el propio Pedro Texeira. Por primera vez el plano de Texeira ha sido analizado minuciosamente gracias a la informática. Se han realizado más de 250 estudios pormenorizados con sus correspondientes ampliaciones. Algunos edificios han sido retocados mínimamente suprimiendo si había alguno tapándolo parcialmente, “reconstruyendo” algún trozo no visible, aclarándolo en caso de que estuviera muy oscurecido, etc., siempre respetando al máximo el plano original. Guía del plano de Texeira (1656) es un manual para localizar sus casas, conventos, iglesias, huertas, jardines, puentes, puertas, fuentes y todo lo que en él aparece. Cuarenta y cuatro construcciones que aparecen en el plano se conservan en la actualidad y veinticuatro han sido sustituidas por otras nuevas con el mismo uso.”

Tal y como indica la sinopsis, este libro es una guía visual del famoso plano de Madrid realizado bajo encargo por Felipe IV al portugués Pedro Texeira en 1656. El plano, dotado de gran nivel de detalle en vista isométrica permite adentrarse de lleno en la villa y corte, pudiendo disfrutar de todo el entramado urbano de la época, sus calles, fuentes, iglesias y plazas con gran definición. Esta definición y la gran cantidad de información sobre los edificios y vecinos que poblaban Madrid ha permitido a Mº Isabel Gea crear un estudio gráfico pormenorizado, ampliando los edificios más notables del plano y adjuntándoles información de los mismos.

El libro se divide en tres partes, la primera a modo de preámbulo cuenta la historia del propio plano así como de su autor y los desarrollos técnicos que han rodeado este trabajo. La segunda parte hace un recorrielplanodetexeira Guía del plano de Texeirado por cada una de las 20 hojas del plano, detallando los edificios que en él se reseñan, muchos de los cuales aparecen ampliados y detallados en la tercera parte del libro. Además, como anexo se enumeran las calles que han cambiado su nombre y los edificios que aparecen y que se han conservado hasta la actualidad.

Sin duda un libro que permite viajar por el Madrid del siglo XVII, deteniéndose en los detalles de calles, edificios, fuentes, plazas… y disfrutar hojeándolo sin prisas.

De la misma autora se editó en 1999 un librito pequeño, muy asequible, a modo de ensayo de lo que sería la Guía, titulado El Plano de Texeira, para la colección Pequeña Biblioteca de Madrid. En él aparece resumido la parte primera y segunda del mismo, junto con un esbozo de lo que sería el estudio pormenorizado.

El proceso de San Plácido

El más sonado de todos los procesos levantados contra los alumbrados durante el reinado de Felipe IV aconteció en el convento de monjas de San Plácido, en la misma villa y corte de Madrid. El escándalo en su momento fue inmenso, dado que salpicó al mismísimo Conde-Duque de Olivares e incluso a su Majestad. El suceso se convirtió en historia y ésta en fantasiosos rumores.sanplacido El proceso de San Plácido

El convento de las monjas benedictinas de San Plácido, llamado de la Encarnación Benita, se encuentra en la c/ Pez de Madrid; fue fundado en 1624 por don Jerónimo de Villanueva, noble caballero y protonotario de la Corona. Tenía este caballero una joven prometida llamada doña Teresa Valle de la Cerda, quien recibió de súbito la llamada divina, ingresando en dicho convento con la dote de su noviazgo. Desde 1628 ésta dama sería la abadesa del convento, siendo el párroco y confesor del rebaño de devotas el Padre Francisco García Calderón. Estos tres personajes serían los protagonistas de ésta historia.

El Padre Francisco tenía fama de virtuoso y de sabio teológico así como de ser uno de los varones más santos de la iglesia, pero el sacerdote guardaba secretamente sus ideales alumbrados. Con su don de palabra convenció como confesor a sus novicias de la necesidad de alcanzar la gloria de dios a través de actos carnales hechos en caridad, y por tanto sin ser pecaminosos. De esta manera el bueno del párroco engatusó a las monjas convirtiendo el convento en su propia mancebía, siendo la abadesa la primera seducida por los sermones del cura. En este caldo de cultivo fue cuando hizo su aparición el Demonio en San Plácido.

El día de la natividad de la virgen en 1630 una de las monjas comenzó a mostrar aversión a las reliquias, adoptando muecas extrañas e infringiéndose golpes contra sí misma, que llevaron a pensar en una posible posesión diabólica. El médico consultado aconsejó al Padre Francisco realizar un exorcismo, pero resultó inútil, pues a los pocos días los síntomas se extendieron a otras monjas alcanzando a 25 de las 30 enclaustradas. Las monjas admitían sentirse poseídas por un demonio al que llamaron Peregrino, el cual les causaban sofocos, ahogos, temblores, misteriosas llamadas imperiosas, voces extrañas e impulsos irrefrenables. Ninguna de ellas dudaba de la posesión diabólica, pero la presa predilecta de Peregrino fue la abadesa Teresa, quien no paraba de mortificarse para huir de la angustiosa tentación… el demonio ejercía el poder de los celos, como si de un amante se tratase. Ni que decir tiene, que el influjo del confesor y de sus eróticas conversaciones en el confesionario ayudó a crear ese ambiente de posesión colectiva o histerismo, como han explicado varios médicos posteriormente.

El caso transcendió los muros de clausura y se extendió por los mentideros y como el convento había sido fundado por Villanueva, amigo del Conde-Duque de Olivares, la noticia no tardó en convertirse en escándalo político. Parece ser que el propio Villanueva, convencido de que su antigua prometida, la abadesa poseía el don de la clarividencia,  aconsejó al Conde-Duque  acudir a San Plácido para interceder por el nacimiento de un hijo varón que heredase sus títulos. Angustiado por la situación de su descendencia, el valido del Rey acudió, tal y como consta en el proceso, y según murmuraron sus enemigos, para obtener la intercesióreypasmado El proceso de San Plácidon del demonio Peregrino gracias a las hechicerías de las que se valía el propio Olivares, y que eran por todos conocidas en la Corte. A éste hecho hay que sumarle otra historia de cortejo amoroso en la que se vio envuelto el propio Felipe IV de mano de estos dos subordinados y que puso en graves aprietos a la monarquía…pero esta historia ya la que trataré en otra ocasión. El definitiva, el escándalo fue mayúsculo dentro de Palacio y fue la comidilla del Mentidero de San Felipe durante los 3 años en los que se alargaron los exorcismos dentro del convento.

Finalmente el fraile Alonso de León denunció el caso ante la Inquisición en 1631, lo que llevó a apresar una noche tanto al Padre Francisco como a la abadesa y a las monjas endemoniadas, siendo llevados a las cárceles secretas de la Inquisición en Toledo.

La tortura reveló comportamientos lascivos y sacrílegos en terreno santo, acaecidos en el convento, mezclas de superstición y de libertinaje junto a magia negra y herejía iluminista. Con todo y eso, el Padre Francisco negó el cargo de alumbrado, reconociendo que había embaucado a las monjas por puro placer carnal pero sin afán de adoctrinar según la secta iluminista. Ésta confesión le rebajó en mucho la pena, impuesta por el Inquisidor General Diego Serrando de Silva en 1633, siendo recluido de por vida en un convento, privado de todo cargo, con ayuno forzoso a pan y agua tres veces por semana y dos disciplinas para mortificarse. Las monjas fueron condenadas de levi, es decir en menor grado, y después de abjurar se las escoltó a diversos conventos apartados. La abadesa fue recluida en el convento de Santo Domingo el Real de Toledo, pero fue en breve perdonada restituyéndola en el cargo y puesto gracias a la intercesión de Villanueva y Olivares.

El influjo de estos dos poderosos hombres, junto con la conducta ejemplar que demostraría después la abadesa llevarían a algo muy inusual: la revisión del proceso para reivindicar el honor perdido por los acusados. Se alegó que el fraile ejecutor de la denuncia era amigo personal del Padre Francisco y que aquello generó en la tergiversación de las declaraciones de las monjas. El Consejo de la Suprema admitió el recurso, abriéndose nuevo juicio con una sentencia favorable y absolutoria en 1638. El poder de los protectores del convento consiguió lo que en su momento no pudieron hacer. El único que no recibió el indulto fue el confesor, dada su reincidencia en sus delitos de liviandad con otra devota.

Aun con todo el mito y las leyendas de San Plácido no acaban aquí, pues la imaginación popular y los sucesos acontecidos tiñeron al convento de un aura de magia y superchería que impregnaría en numerosos sucesos acaecidos en el lugar, así como a los propios objetos que albergaban sus muros. Pero eso es otra historia…

Todo es enredos Amor

La Compañía Nacional de Teatro Clásico estrena mañana su último montaje: Todo es enredos Amor, de un autor nunca antes representado por la Compañía, Diego de Figueroa y Córdoba. Este cortesano, involucrado en la actividad artística ya como mecenas o como autor, imprimió la obra en 1671 siendo atribuida posteriormente a Moreto de manera errónea.

La comedia tiene todos los ingredientes de las obras del siglo XVII, enredos, equívocos, cambios de identidad, encubrimientos, con los tópicos de la dama disfrazada de caballero, criada fiel pero lianta, galanes y un escenario donde posibilitar la confusión, en este caso unas casas contiguas en Salamanca, y en un ambiente puramente universitario donde el autor suele ambientar sus obras.

La comedia posee un ritmo estructurado con momentos vivos y divertidos, llena de frescura y sin complicaciones, donde además la música participa de manera activa, acompañando al verso y enfatizando momentos precisos de gran emoción. El texto ha sido readaptado para mantener vigente su contenido en la actualidad, lo que ha llevado a cambiar, recomponer e incluso crear fragmentos nuevos para la obra, con el fin de establecer las relaciones entre los personajes trayéndolo a una visión más cercana a nosotros de elementos tan clásicos como el honor, la relación amo-criado o el fin último del matrimonio.

Éste es el segundo montaje que representa la nueva promoción de la Compañía, tras su anterior trabajo La moza del cántaro de Lope de Vega. La versión del texto es de Julio Salvatierra y la dirección corre a cargo de Álvaro Lavín.

La obra puede verse del 4 de enero al 6 de febrero en el Teatro Pavón de Madrid.

Más información en la web del Teatro Clásico Nacional.

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