Esta Bayuca anda desde hace tiempo algo descuidada, y el motivo no es otro que la variedad de asuntos que tengo entre manos, algunos de ellos relacionados con los temas propios de este blog. De entre esos proyectos se encuentran una serie de vivos basados en el juego de rol de El Capitán Alatriste, el primero de ellos realizado en Madrid la pasada semana y titulado Noche en la Taberna del Turco.
La preparación de cualquier vivo, requiere un proceso de documentación y de preparación previa de las tramas y los personajes, la cual no solo consume gran parte del tiempo, pues su elaboración marcará en gran medida la calidad del mismo, sino que además formará la base sobre la que los jugadores podrán desarrollar sus personajes y alcanzar sus objetivos.
La primera decisión cuando se trata de un vivo con tintes historicistas y a su vez, basado en una novela de ficción, es el punto donde situar la narración. En este primer caso, los sucesos se remontan a un punto anterior al desarrollo de las novelas, en el cual se puede escoger la ambientación histórica más favorable, -para este vivo la Paz con Inglaterra dentro de la Tregua de los Doce Años-, y a la vez tener referencias a las novelas de manera sesgada o incompleta que dan algo de libertad, pero que sitúan a los personajes y les vinculan a la experiencia de los libros.
De esta manera, tras establecer las tramas principales, que en este caso nos llevaban desde el mundo de la soldadesca y los barrios bajos hasta el mundillo literario, se establecían diferentes personajes acuerdo a las tramas. De nuevo surge la necesidad de equilibrar la relación entre personajes históricos reales, personajes de la novela y aquellos creados ex novo para la partida, rizándose aún más el rizo, al introducir personajes históricos y a la vez novelados, como en este caso fue Francisco de Quevedo. Las ventajas de estos personajes son evidentes, hay una biografía sobre la que trabajar, documentación que da un buen punto de partida para generar una historia y un carácter muy definido que dar al jugador, pero también cuentan con la desventaja del conocimiento previo por parte del resto de jugadores de tu personaje, así como ese peso histórico que implica llevar a alguien notable y que quizás pueda destacar demasiado dentro de la trama.
Otras de las decisiones que en este punto hay que tomar es la posibilidad de la creación de una ucronía histórica o de ficción, o no. En el primer caso la posible muerte de un personaje estaría justificada y no se sometería al mismo a esa especie de burbuja protectora que el resto de personajes ex novo no poseen. En nuestro caso la ucronía era posible, y de hecho se dio con la muerte de uno de los personajes de las novelas, Martín Saldaña, asesinado por uno de los personajes creados para la partida. Por supuesto esto tiene bastantes implicaciones, como la dificultad de presentar una continuidad entre partidas si a la vez se pretende seguir el hilo argumental de las novelas o los sucesos históricos.
Dentro del desarrollo de las tramas, se encuentra la justificación de todos esos elementos dentro de un contexto común, en este caso una taberna. Para algunos personajes su situación era más que justificable, mientras que para otros se trataba de un momento puntual pero claramente explicado y que tenía coherencia con el discurrir de los acontecimientos. Aún así se dieron situaciones más o menos forzadas, sometidas a la necesidad de una u otra trama.
Por último y no menos importante se encuentra el atrezzo, tanto de la localización donde discurra el evento como la personal de cada jugador. En este sentido se dan bastantes dificultades, en función del lugar del juego, para poder adaptarlo a un decorado con tintes históricos. Para ello toma un papel importante la imaginación de los propios jugadores para obviar detalles imposibles de maquillar, y más en este caso, en el que la partida se desarrolló en un piso nuevo. Telas, jarras, vasos de barro, legajos, plumas y monedas fue el atrezzo del que dispusimos para la partida, y que gracias a complicidad de los jugadores consiguieron su objetivo, adentrarnos en una taberna del siglo de oro donde se viven situaciones de su época acrecentadas con un toque de ficción.
Desde aquí agradecer a todos los implicados en el evento su presencia y su trabajo, en especial a Bram por su labor como master y a Loki por prestarnos el apoyo material.