Vivo Alatriste – De Plumas y Tusonas
De nuevo esta Semana Santa me embarqué a dirigir otro vivo basado en el juego de rol de El Capitán Alatriste, “De plumas y tusonas“ en esta ocasión realizado de manera express para una reunión de amigos celebrada en una casona del siglo XVI restaurada como alojamiento rural en Villacastín.
El planteamiento de esta partida difería de la anterior principalmente en la trama base, en este caso fundamentalmente política pero desarrollada en un el centro de un festejo literario y de placer. Con estas premisas desarrollé 17 personajes para la ocasión, algunos con corte histórico o con referencias a la historia de la época y otros completamente creados de nuevas para la partida, esta vez, sin la presencia notable de protagonistas de la saga exceptuando a Francisco de Quevedo, el cual repitió como personaje de continuidad.
En esta ocasión el vivo se escribió y dirigió en solitario, lo que complejizó bastante la resolución de las habilidades en partida, pero que permitió dar mucha mas cohesión a todos los personajes con las tramas.
De nuevo recurrí a los puntos que ya comenté en la entrada anterior sobre el vivo de “Noche en la Taberna del Turco” sobre el punto de desarrollo, las tramas principales y la necesidad de asumir una posible ucronía al tratarse de personajes y tramas con bastante dosis de realidad histórica, para poder permitir a los jugadores tomar decisiones propias, sin verse condicionados por un futuro conocido. En este caso, otro de los elementos importantes para la partida fue el tiempo, un factor que iba alterando mediante una serie de sucesos puntuales el desarrollo general del vivo y que impulsaba a los jugadores a tomar decisiones en momentos concretos de la partida, no dando por zanjado los negocios del mismo, y no dejándoles ni un minuto de reposo. La complejidad recayó entonces en adecuar la marcha del vivo a la resolución paralela de los objetivos de los personajes, asumiendo que en un momento dado y debido a la conclusión abrupta del vivo, meditada y justificada, habría quien no consiguiera zanjar sus negocios antes de la hora fijada. Aún así el vivo dio bastante juego en cuanto a intensidad interpretativa, dejando muy buenos momentos de tensión entre personajes e incluso de risas en ciertas situaciones.
Esta vez, la ambientación general estaba bastante conseguida gracias a la propia casa, decorada con elementos propios de la época, como tinajas, cántaros, arcones, chimeneas… etc así como su propia construcción en piedra y ladrillo y con el suelo de madera. Solo hicieron falta unas pocas telas para tapar ciertos elementos y algo de vajilla con la que ambientar a unos jugadores que se trabajaron mucho el disfraz conforme a sus personajes, obteniéndose un gran resultado.
Desde aquí quiero agradecerles a los jugadores sus ánimos y felicitaciones y a la vez reseñar todo el interés que demostraron tanto en la puesta en escena, en la que colaboraron con atrezzo propio, así como durante el desarrollo de la partida.
Esta Bayuca anda desde hace tiempo algo descuidada, y el motivo no es otro que la variedad de asuntos que tengo entre manos, algunos de ellos relacionados con los temas propios de este blog. De entre esos proyectos se encuentran una serie de vivos basados en
Por último y no menos importante se encuentra el atrezzo, tanto de la localización donde discurra el evento como la personal de cada jugador. En este sentido se dan bastantes dificultades, en función del lugar del juego, para poder adaptarlo a un decorado con tintes históricos. Para ello toma un papel importante la imaginación de los propios jugadores para obviar detalles imposibles de maquillar, y más en este caso, en el que la partida se desarrolló en un piso nuevo. Telas, jarras, vasos de barro, legajos, plumas y monedas fue el atrezzo del que dispusimos para la partida, y que gracias a complicidad de los jugadores consiguieron su objetivo, adentrarnos en una taberna del siglo de oro donde se viven situaciones de su época acrecentadas con un toque de ficción.
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