Frases populares – A capa y espada

A capa y espada

acapayespada Frases populares   A capa y espadaLa expresión “A capa y espada” aparece ya como tal en el propio Quijote de Miguel de Cervantes, aludiendo a su significado: defender algo por encima de todo. La expresión procede del propio siglo de oro, cuando los hidalgos luchaban con la capa enrollada en el brazo izquierdo, para protegerse de las cuchilladas, mientras en la derecha empleaban la ropera.

Capa y espada” será  también el nombre de un género muy conocido en el teatro del siglo XVII, donde serán comunes los enredos de amor y honra, que causarán algún que otro duelo. Éste termino también se emplea ahora para designar a un género cinematográfico de películas de aventuras, generalmente con la presencia de espadachines y combates con armas blancas.

La expresión se emplea actualmente para definir una defensa a ultranza de una idea, opinión o acto.

La Casa de Cervantes en Valladolid

Miguel de Cervantes Saavedra vivió en la ciudad de Valladolid en dos ocasiones, la primera en su niñez, cuando tenía apenas 4 años de edad. Por aquel entonces se sabe que habitó en una de las casas de la llamada Acera Sancti Spiritu próxima a ese monasterio.

extcasacervantes La Casa de Cervantes en ValladolidCincuenta años más tarde, el escritor volvería a residir en la entonces capital del reino de Felipe III, a partir del año 1604, cuando llegó para editar la novela de El Quijote, a través de Francisco de Robles; residiría en la ciudad hasta que ésta dejó de ser corte, allá por 1606. La casa donde se alojó fue identificada como tal en el año 1866, gracias al “proceso Ezpeleta” por el cual el escritor y su familia tuvieron que acudir a la justicia para declarar por la muerte del Caballero Ezpeleta en las cercanías de su casa, donde datos fehacientes de que la vivienda era una de las cinco casas construidas por Juan de Navas en 1601 en la calle del Rastro, exactamente en la Nº 9. Estas viviendas fueron erigidas gracias al auge constructivo que sufrió Valladolid con la llegada de la Corte y su estancia hasta 1606.

De las tres viviendas que se conocen en Madrid, Alcalá de Henares y Valladolid, que fueron habitadas por el escritor, solo se conserva esta última con la estructura de la época. Del grupo de viviendas construidos por Navas se conservan cuatro de las mismas, siendo en la segunda donde habitó el escritor en la primera planta junto a sus hermanas, esposa e hija. Las dimensiones de la vivienda eran muy reducidas para todos los que en ella moraban, aunque actualmente se han añadido habitaciones de las casas vecinas para recrear estancias tipo de las casas del siglo XVI y XVII, como son el estrado, el aposento y la alcoba.

Así pues la vivienda era un estrecho rectángulo, con fachada delantera a la calle del Rastro y trasera con alzado a un patio interior, donde posiblemente hubo corrales. Ambas fachadas son de sillería y sillarejo en su zócalo y ladrillo con recercado en el balcón de la planta primera y en la ventana de la segunda. Cada una de las casas se compone de planta baja, principal y segunda, con un bajocubierta o buhardilla iluminada. En el interior, cada casa era similar; contaba con cuatro estancias todas ellas con pavimento de baldosa de barro, encaladas y con el techo de viguetas de madera. La entrada se hacía a través de un zaguán por el cual se accedía a las escaleras y que parecía contar con un pozo.

La casa ha sufrido algunas modificaciones durante las rehabilitaciones realizadas en el siglo XIX y XX, pero permite ver la estructura y tipología de las viviendas comunes durante el siglo XVI. De las estancias que se muestran en la exposición, las originales de la vivienda tendrían usos diferentes a los expuestos. El recibimiento habría sido la habitación principal, la de mayor luz y con vistas al río Esgueva, hoy canalizado. En ella habría escrito Cervantes parte de sus obras como las “Novelas Ejemplares”, “El Coloquio de los Perros” o “El Licenciado Vidriera”. La alcoba si tendría la función que hoy se representa, aunque probablemente y dado la pequeña dimensión de la vivienda donde residían seis personas, las camas podrían recogerse durante el día. El comedor solo existía como tal en palacios de gente pudiente, habiendo sido éste la alcoba de las mujeres de la casa. La cocina también refleja una tipología de la época, no acorde con la estructura de esta casa tan pequeña, donde se utilizarían braseros o anafres para cocinar.

intcasacervantes La Casa de Cervantes en Valladolid

En cualquier caso, la casa nos permite vislumbrar las estancias más típicas de las casas del siglo de oro, pudiendo admirar las dimensiones de las mismas, sus materiales y los muebles con los que se decoraban, acercándonos a los modos de vida de ésta época.

Video del museo Casa Cervantes de Valladolid.

El siglo de oro Zombie

Durante los últimos años ha tenido lugar una eclosión zombie en la literatura que ha llevado a versionar diversos clásicos adaptándolos a los estándares de la denominada novela Z. Dentro de este grupo de novelas se encuentran dos que han llevado la historia del siglo de oro a este infectado terreno. Los clásicos de la literatura de nuestro país no han sido ajenos a este ataque zombie y han arramblado con la reinterpretación de dos novelas paradigmáticas del siglo de oro: el Lazarillo de Tormes y el Quijote.

lazarilloz El siglo de oro ZombieLaZarillo – Matar zombies nunca fue pan comido
Autor: Lázaro González- Pérez de Tormes
Editorial: DeBolsillo 2009

En esta adaptación del clásico anónimo de la literatura picaresca, nos encontramos la narración en primera persona de Lázaro González- Pérez, este joven pícaro ahora reconvertido en un cazador de monstruos y pieza fundamental en la lucha contra la plaga de zombies que, afirma, asoló España en el siglo XVI. Nuestro héroe forma parte de un grupo de asalto contra lo paranormal, luchando por sobrevivir en un mundo plagado de hideputas, tanto vivos como muertos que le causarán no pocos problemas con la Corte y con la Inquisición, cuando su nombre se vuelva famoso en el mundillo. Un relato que nos llevará de vuelta al siglo XXI, cuando el mismo ataque se reproduzca y aparezca una figura del pasado dispuesta a volver a enfrentarse con los zombies, con tan mano dura como antaño lo hizo.

quijotez El siglo de oro Zombie

El Quijote Z
Autor: Hazael de Gonzalez
Editorial: Dolmen Books 2010

En esta novela se nos plantea la posibilidad de que existiera un texto previo a la primera parte del Quijote de la Mancha escrita por Cervantes. En ese antiguo escrito se nos presenta a un hombre obsesionado con las historias de zombies que se narran en su tierra, y cuya obsesión le llevará a convertirse en perseguidor de no-muertos, siguiendo las pautas que marcan los libros de su biblioteca, escritos para preparar a advenedizos en caso de invasión zombie. Relato posteriormente suavizado y adaptado por Miguel de Cervantes, quien lo publicaría en 1605.

Sin duda, ambas son una buena ocasión de acercarse a los clásicos de siempre desde una mirada nueva, divertida y muy de actualidad, no siendo indicados para puristas ni para quien pretenda encontrar de las obras originales algo más que el atrezzo y la base del argumento sobre el que sazonar criaturas sobrenaturales. Recomendados para adentrarse en el mundillo de este tipo de terror y para aquellos que deseen donar su cerebro a los zombies de una manera entretenida y ligera con el siglo de oro como fondo.

Frases populares – Con la iglesia hemos topado

Con la iglesia hemos topado

forges20050420 Frases populares   Con la iglesia hemos topadoEsta sentencia parece obtenerse de la obra de Miguel de Cervantes, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, en su Parte segunda Capitulo 9, cuando Don Quijote y Sancho Panza se adentran de noche en El Toboso en busca del palacio de Dulcinea:

Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
- Con la iglesia hemos dado, Sancho.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Vol. II, Cap 9

El verdadero significado de la frase de Cervantes es lo que aparece escrito, indicando únicamente que en lugar de encontrar el palacio de Dulcinea habían dado con la iglesia del pueblo, pero sin ningún otro segundo significado.

A pesar de eso, la frase adquirió otras connotaciones al cambiar el verbo dar por topar, aludiendo al poder omnímodo de la Iglesia en el siglo XVI y XVII y por extensión, en la actualidad a cualquier autoridad que se interpone en los intereses de la persona que lo pronuncia.

Los libros impresos

Ya se contó en una entrada anterior como se hacían los libros manuscritos, ahora se verá como un texto pasaba a ser editado.

Una vez que el escritor ha plasmado su obra en un manuscrito, si desea poder ver su obra impresa deberá pasar por una serie de trámites, costosos y largos, antes de ver su libro en la imprenta.

Primero deberá conseguir que el manuscrito logre obtener la aprobación y posterior licencia de los censores. Según el argumento de la obra, estos censores serán unos u otros, designados por el Consejo de Castilla. Con el texto aprobado se debía alcanzar el privilegio de impresión. Éste hacia las veces de “derechos de autor” pues impedía que ningún otro editor pudiera imprimir su obra sin su consentimiento durante un plazo de 10 años, aunque como veremos el concepto de “derechos de autor” era muy voluble. Tras conseguir el deseado derecho de impresión faltaba la licencia eclesiástica, que había que pedir ante el vicario episcopal.

Aquí no acababan las peripecias, pues quedaba lo más difícil, conseguir que un editor imprima la obra ya aprobada, generalmente esta negociación se fundamentaba en el dinero que pagaría esa edición. Si el escritor poseía un mecenas, éste corría con los gastos de la imprenta, a cambio de una dedicatoria elogiosa en la portada del libro. Si el escritor no estaba respaldado por fortuna alguna, podía negociar con un librero, quien aceptase el pago de impresión a cambio de la cesión del derecho de venta exclusiva en su establecimiento de la obra.

Con el dinero en la mano, quedaba contratar con el impresor las condiciones de edición, especificándose la calidad del papel a usar, el tipo de letra con la que se compone, el tamaño de la plana, el número de líneas y quien será el encargado de la corrección de las pruebas, el tiempo máximo que se tardará y el número de ejemplares de cada tirada, sin olvidar lo más importante, el precio definitivo de la edición.

La corrección final por parte del personal de las imprentas daba a lugar a numerosas reyertas con los escritores, pues algunos no dudaban en cambiar la obra durante el proceso de impresión y sin permiso del escritor. Impreso ya el libro, éste volvía al Consejo de Castilla para ser corregido de nuevo.

La tirada más frecuente de una edición solían ser 1800 ejemplares, de los cuales unos 300 son para el autor y otros 150 deben enviarse a América. En el comienzo del libro debían figurar las tasas y el precio máximo de su venta sin encuadernar, que dependía del número de pliegos, al final del texto solía aparecer sumarios o colofones a la obra. La encuadernación solía hacerse artesanalmente con pergamino de oveja, con más o menos decoración en función de la calidad del libro. Éste es el último proceso antes de llevarlo a la librería donde se venderá… o no. Una aproximación al precio de venta al lector nos lo da la primera edición del Quijote, que rondó los 290,5 maravedíes, al pagarse a tres maravedíes y medio cada uno de sus 83 pliegos. Para hacernos una idea de cuanto significaba en esa época dicha cifra, visitad el blog Historias con historia, donde podéis leer un artículo sobre cuanto costaría al cambio actual un libro editado en el siglo XVII.

portadaquijote Los libros impresos

Novedades de la Biblioteca Nacional

Desde hace tiempo vienen apareciendo noticias referentes a la Biblioteca Nacional que tienen como foco de atención legajos y libros del siglo de oro, ya sean novelas o comedias.

Por una parte podéis ver en su sede una exposición de “Los Códices de la capilla Sixtina” que alberga tesoros manuscritos desde el siglo XI hasta el XVIII pertenecientes a los papas y a las catedrales de la corte pontificia reunidas en la colección española Borbón-Laurenzana. Estos 40 códices litúrgicos se salvaron de la invasión francesa a Roma, transportándose hasta la archidiócesis de Toledo y la Biblioteca Nacional. El núcleo importante de estos códices lo configuran los datados entre los siglos XV y XVII, con un gran valor estético de sus miniaturas y la calidad de las encuadernaciones que hace de ellos ejemplares de gran belleza.

Por otra lado quisiera haceros notar la existencia del Portal Teatro del Siglo de Oro de la BNE. En esta página se puede navegar por las obras originales de los más ilustres dramaturgos españoles, con una gran recopilación de obras de autores como Calderón, o Lope de Vega que fundamentan el eje de esta colección. Esta iniciativa surge de la colaboración con la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes por hacer accesibles los clásicos de nuestra literatura y referencias bibliográficas o estudios versados en los mismos o en este periodo tan rico del siglo de oro. Una manera cómoda de consultar biografías de los autores o disfrutar de su catálogo de comedias.

Por último destacar la noticia de hoy, en lo que respecta a la BNE, la puesta en marcha del proyecto web Quijote Interactivo, donde podéis disfrutar de la digitalización de la famosa novela de Cervantes en un contexto interactivo que permite un acercamiento innovador a este gran clásico, dando acceso a una serie de herramientas para movernos por la obra y su entorno, contextualizando la novela. La obra digitalizada a muy alta calidad es el ejemplar conservado por la BNE de la Primera Edición del Quijote, Madrid 1605 y la publicada en Madrid 1615. Como información complementaria se han añadido mapas, ilustraciones y grabados de otras ediciones, así como la posibilidad de escuchar música de la época. Una gran labor que ha requerido más de 5000 horas de trabajo y que sorprende por las aportaciones realizadas y su manejabilidad, además de por la belleza de poder contemplar la primera edición con una enorme calidad.

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Los libros manuscritos

Son muchos los libros manuscritos de grandes autores del Siglo de Oro que han llegado hasta nuestros días. En ellos se encontraban los borradores de las obras que se interpretaban para los teatros o se imprimían para las librerías. Para la manufactura de un manuscrito eran necesarios dos elementos imprescindibles, por un lado el papel y por otro la tinta. El papel se elaboraba con hilo de trapos que se molía como si fuese grano en un molino hidráulico, una vez prensados se encolaban hasta que las resmas (conjunto de 20 manos de papel) quedaban suficientemente tiesas. Dependiendo de este proceso, el papel adquiría una u otra textura, siendo inversamente proporcional la suavidad con la cantidad de cola utilizada; podría ser muy blanco y suave, como el de Génova de gran calidad o por el contrario ser de “tierra” es decir, tosco, ocre y rugoso como el fabricado en el Monasterio del Paular, cuyo papel se usó para imprimir la primera edición del Quijote. Cada papelero ponía una marca transparente en su papel a modo de firma, siendo inmediatamente reconocible, como el corazón del papel de Génova.

La tinta era igual de importante para los libros manuscritos, aunque la escritura dependía mucho de lo basto del papel, pues a mayor rugosidad menos impregnaba la tinta. Ésta solía hacerse, de modo barato mezclando la tinta negra que usaban los curtidores para teñir, con hiel de jibia (un molusco). La receta para la mejor tinta era mucho más elaborada: había que remojar o en azumbre y agua o en vino, agallas partidas durante 4 o 5 días. Después en el mismo líquido se vertía sal férrica (llamada caparrosa) y goma arábiga, se removía y se dejaba al sol 3 días más. Sin duda un proceso laborioso.

El instrumento de escritura era el cañón de pluma de ave, preferiblemente arrancada del ala derecha, no debía ser excesivamente grueso, ni tener nudos, pero sí ser redonda, lisa y de color casi transparente. Para que fuera útil, se la debían practicar una serie de cortes para dar forma a su extremo y que absorbiese la tinta para luego soltarla. Podéis seguir el paso de este proceso en la página Caligrafiar . En caso de que al escribir se cayese un borrón de tinta, se podía aplicar un polvo hecho con albayade molido (o blanco plomo) y leche de higuera que blanqueaba el papel al secar, pudiendo escribirse de nuevo encima.

manuscritolope Los libros manuscritos

El Quijote 2.0

cabecerayoutube El Quijote 2.0

La Real Academia Española de la lengua y YouTube han inaugurado un proyecto ambicioso y sin precedentes, un canal donde se reproduzca la lectura completa y global de El Quijote a través de la plataforma audiovisual de Google. Todos los internautas del planeta están llamados a participar en esta labor, mediante la grabación de sus propios videos leyendo uno de los 2419 fragmentos en los que se ha dividido la insigne novela de Cervantes. El medio para hacerlo no es solo lectura, también tienen cabida la ilustración, la canción o lenguaje cinematográfico, los soportes que ya han dado vida en más de una ocasión al Quijote, ilustrado por artistas como Doré, Goya o Dalí y llevado al cine en más de 300 adaptaciones.

La RAE fundada en 1713 ha publicado desde sus inicios 5 ediciones de la obra El Quijote, la última con motivo del cuarto centenario de la edición del libro. Con esta iniciativa se pretende dar un paso más y acercar a la Red esta novela como impulsora de la lengua española por todo el mundo.

Si os apetece participar en esta iniciativa global, aquí os dejo las indicaciones que hay que seguir para sumarse a esta nueva comunidad de lectores, para poder ser parte de El Quijote 2.0 más grande de la historia.

0 El Quijote 2.0

The man who killed Don Quixote, parada otra vez

Según nos cuentan en Versión muy original, el proyecto de película de The man who killed Don Quixote, iniciado por Terry Gilliam parece haber tocado fondo. Según declaró el propio autor en el festival de cine americano de Deauville “La financiación se vino abajo hace mes y medio”, esto da pocas esperanzas para la continuación de este proyecto que ya ha pasado por otros malos momentos, pues el inicio del rodaje comenzó hace ya una década. Desde entonces apenas se ha visto un documental llamado Lost in La Mancha, rodado por Keith Fulton y Louis Pepe sobre el primer intento fallido de rodar la película en el año 2000.

El argumento parece ser que volverá a ser reescrito, pero no cambiará su hilo principal donde Ewan McGregor es el protagonista de esta historia, sustituyendo al actor inicial Johnny Deep, un ejecutivo que viaja al pasado, done se encuentra con el hidalgo manchego, encarnado por Robert Duvall, en sustitución de Jean Rocheford.

En cualquier caso parece que Terry Gilliam no se da por vencido y volverá a buscar financiación para terminar este proyecto aparentemente imposible.

quixote The man who killed Don Quixote, parada otra vez

Adarga

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre  no quiero acordarme, no ha mucho tiempo  que vivía un hidalgo de los de lanza en  astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.”

- El Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes.

La adarga o Daraga, en árabe, era un escudo ligero, hecho de diversas capas de cuero recio o de planchas de cáñamo, endurecidas con vinagre o salmuera. Solía ser redondo o con forma de doble judía  y la mayoría de las veces no solía llevar ningún tipo de adorno externo, como mucho borlas en su parte delantera y en la parte posterior un gancho para poder colgarlo al cinturón. Era el escudo típico de las tropas musulmanas y de loa antiguos guerreros del Magreb, por lo que es probable que su uso se extendiese después de la Reconquista por la Península. Hay quien sostiene que este escudo pudo ser utilizado por los conquistadores españoles en América, como arma idónea para defenderse de los dardos y proyectiles indios, por lo que su uso podía extenderse en el virreinato de Nueva España hasta casi el siglo XVIII, cuando ya el uso de escudos estaba ya desfasado.  Los franceses, también pudieron adoptar la forma del adarga en madera para realizar su propio escudo, llamado turs.

adarga Adarga


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